Maya Homerton: “Con las cuerdas he descubierto una forma de meditar que me sale sola, natural”

(In Burning Man. Rigger: Kinoko Hajime. Photo: Zigen)

(Esta es una entrevista de la serie Shibari Talks. Aquí explicamos de qué va)

Charlamos con Maya Homerton el verano pasado, justo antes de que entrara en su primer Hitchin Bitches en Barcelona. Su visión como modelo profesional de shibari resulta muy interesante: hablamos entre otras cosas de yoga, conocimiento corporal, aftercare, retiros en la naturaleza, autosuspensiones y justicia (¡ay, esas performance en que solo cobra el atador!).   

 

¿Cómo te definirías a ti misma y tu relación con el shibari?

Las cuerdas me proporcionan placer, relajación y desafío, el impulso constante de trabajarme a mí misma. Eso me mantiene activa y excitada por seguir creciendo y practicando… Me defino como alguien en constante proceso de experimentación: busco con el shibari sentirme bien, entrar en meditación y permanecer relajada y activa al mismo tiempo, fluir, volar…

 

¿Cuándo y cómo empezó tu interés por las cuerdas y las ataduras?

Empecé siendo  modelo erótica, y hace ocho o nueve años un fotógrafo madrileño, que también usaba el shibari para fotos, me preguntó si quería experimentar y me pareció buena idea. Me sorprendieron los sentimientos que tuve en esa sesión de fotos, porque no implicó solo posar sino sentir ​algo, y el que me doliese o vivir sensaciones diferentes que no había experimentado antes me llamó mucho la atención. Descubrí que el dolor me producía en cierto modo relax y liberación.

Photo: Gareth Jordan

Y antes de eso, nunca habías probado cuerdas, inmovilizaciones…

No. El mundo del BDSM lo descubrí con las cuerdas… No me considero metida dentro del BDSM, que es muy amplio: a mí lo que me hace sentir son las cuerdas. A las tres semanas de estas primeras sesiones de fotos me mudé a Londres, y contacté con las personas que movían entonces la escena, en particular ​Esinem ​y ​Nina Russ​, aunque ahora hay mucha más gente que hacen crecer la comunidad…  Como el Anatomie​ Studio, donde se hacen todo tipos de encuentros de cuerdas, talleres, jams, performance… Ahí he dado varios talleres con Pedro Cordas, Eris, Kinoko… Y el próximo junio con Glü Wür.

 

¿Cómo colaboraste al principio con Esinem y Nina Russ?

Empecé a llevar ese placer de las cuerdas a algo más profesional, a ser performer además de modelo fotográfica. Salían vídeos para tutoriales de Esinem, oportunidades para hacer de modelo en talleres… Yo muy feliz. Luego llegó Nina: ella estaba aprendiendo a atar y yo básicamente aprendiendo a modelar, a sentirlo todo. Empezamos a colaborar juntas, y mis primeras performance en Londres fueron con Nina y Esinem. Fueron dos años muy intensos creciendo juntas y descubriendo el shibari.

 

Has dicho algo muy interesante, “aprender a modelar”, teniendo en cuenta que a menudo solo se considera el aprendizaje del atador o atadora. ¿Cómo aprendiste como modelo?

A través de la experiencia con mi cuerpo. El shibari es cosa de dos para todo. El atador aprende la parte técnica, cómo hacer los atados bien y que todo sea seguro, bonito, práctico… Pero la modelo debe aprender a entender su cuerpo. Saber cómo funciona su respiración, trabajarla, entender cómo rotar la cadera o el hombro, escuchar las limitaciones del cuerpo físico, aprender a sentir y disfrutar. Todo eso es autoconocimiento y tiene que aprenderse. Yo lo descubrí a base de dedicar mucho tiempo a las cuerdas y pensar en cómo actúan sobre el cuerpo. Y en paralelo descubrí el yoga. Cuanto más muevo mi cuerpo, cuanto más  presto atención a la calidad de mi respiración, cuanto más practico yoga, más disfruto de las cuerdas. Hoy en día defiendo que el yoga o algún tipode conocimiento corporal es la base para modelar, entender qué pasa dentro de tu cuerpo, qué músculos trabajas, qué rotación actúa cuando mueves el  cuerpo, cómo te mantienes fuerte, flexible y resistente a la vez… Disfrutar sin dañarse minimizando el peligro.  

Photo and ropes: Darkshibari

¿Qué tipo de yoga practicas?

Empecé en un gimnasio londinense a hacer hatha para relajarme, y luego fui probando todos los tipos de yoga. Pensé, “¿madre mía, todo esto existe?”. Cuando volví a Sevilla fui a un evento de yoga en un parque, cogí panfletos de todas las escuelas, probé un montón y me quedé con el aeroyoga… Y luego como práctica personal adopté el ​ashtanga ​y el ​rocket​. Me atrae lo tradicional, pero no me gusta que me digan todo el rato “esto es así”. Por lo que el  ​rocket  me fascina mucho más. Usa las series de asthanga, pero lo hace más divertido, modifica, mete variaciones y en definitiva me motiva más.

 

¿Sigues formándote en el yoga?

Todo el rato, porque es un continuo aprendizaje. Con el Yoga me siento cómoda aprendiendo. Algo que siempre me ha frenado o bloqueado es que siento que para aprender cosas necesito repetirlas muchísimas veces… Fluir, fluyo sin problema, no necesito encontrar ninguna llave, pero para la técnica necesito tiempo. El yoga me ha dado libertad tanto para fluir como para repetir. Llevo cuatro años activos en el yoga, no solo practicando sino yendo a cursos, talleres, eventos,  masterclass y todo lo que está a mi alcance cuando no estoy de viaje.  Vinyasa, ashtanga, rocket… Intento asistir a formaciones, porque aunque ahora mismo no es mi meta  ser profesora de yoga aunque tenga formaciones hechas, sí me da mucha sabiduría en el shibari, y puedo comprender, estudiar y experimentar bien mi cuerpo y mente cuando practico cuerdas. ¡Y lo próximo es masaje tailandés! El próximo febrero iré a Tailandia a realizar un curso de masaje tailandés.  

Photo and ropes: Darkshibari

Tras volver de Londres empezaste a hacer performances con Eris y con Pedro. ¿Cómo entrasteis en contacto?

A Eris la conozco desde hace seis o siete años, porque también es modelo y coincidíamos en muchas sesiones de fotos y shibari… Hasta que empezamos a sincronizar las fechas de nuestras visitas a Barcelona para coincidir, y ahí empezó una buena amistad. Trabajamos a menudo juntas, aunque se haya ido a Berlín. Tengo una gran amistad con ella: es una persona muy diferente a mí, pero nos compenetramos muchísimo. Es una niña muy inteligente y profesional. Y con Pedro… Cuando vino Kanna aquí a Barcelona a dar talleres, Pedro necesitaba una modelo y así lo conocí. Durante esa semana conectamos muy bien, sacamos buenas conclusiones y decidimos intentar coincidir y trabajar juntos… Así que algun taller y perfomance al año seguimos haciendo.

 

Te vimos atada por Pedro Cordas en las performance de Kinbaku Untied II en 2015, cuando vino Kazami Ranki. Al final de la actuación con Pedro, te echaste a llorar en el escenario. ¿Sueles tener ese tipo de reacciones, o ese show fue especialmente intenso?

Lloro en el escenario, en la calle… [​Risas​] Soy una llorona, soy una persona muy sensible. Siento la energía y me atraen las energías intensas, no las regulares. Las buenas energías las siento a flor de piel, no las escondo sino que las dejo ir. En las perfos Pedro siempre me hace llorar por muchas razones. Yo no soy sumisa, no juego ese rol, pero me dejo llevar. Su precisión, inteligencia, lógica, control y sadismo… Me da plena confianza, y me libera  tantísimo, que aunque todo  lo haga tan duro y a la vez no sentir que sea así, no sentir dolor… Me hace volar mucho, estoy en otra órbita, meditando de forma muy activa. Y cuando todo acaba es como cuando estás trabajando mucho, días y días durmiendo cinco horas y siguiendo: el día que paras estás reventada y te pasas​ ​cuatro o cinco días en que no único que quieres es dormir y recuperarte. Es una sensación parecida: toda esa acumulación de sensaciones y de repente mi cuerpo se libera y lloro, lloro muchísimo. También, aunque estemos hablando de dolor, la forma en la que te da ese regalo de una forma sádica… ¿Pero no está dándote amor, dándote lo que en ese momento te hace feliz? ¡Lloro por amor, también!

Ropes: Pedro Cordas

¿Qué relación ves entre dolor y shibari? ¿Prefieres que las ataduras incluyan una cierta cantidad de dolor, o te gusta más el vuelo, etc?

Volar. Me gusta la sensación de volar. Sé que hay cosas que duelen y producen la sensación de que hay algo que trabajar: estoy ahí, noto tensión y la muevo de un lugar a otro de mi cuerpo, me gusta trabajar ese dolor de sentir cómo estoy viva y tengo que mover mi energía, mi peso, mi mente todo el rato. Me gusta sentir ese dolor…​ ​Pero prefiero disfrutar sin estar incómoda. Por eso trabajo mi cuerpo con el yoga, porque cuanto más fuerte me hago más disfruto de que algo me lleve al límite. Con más flexibilidad, más puedo llegar a posturas que abren el cuerpo, que me torsionan. Y cuando me estiro así, flipo. [​Risas​] Si lo hago ya sola con el yoga, cuando me lo hacen con una cuerda es increíble.  

 

¿Cómo es el aftercare en tu experiencia? ¿Qué pasa después de una sesión, en particular una intensa?

Esto es importante. Cuando un atador sube mucho la sensación, después tiene que actuar para  relajar. Si da mucha tensión y fuerza, mucho aguante, después tiene que trabajar con la química corporal de la modelo, muy receptiva en ese momento. La modelo está trabajando cosas: si le meten mucha caña y después la dejan ahí, aunque el atador no piense que es una basura, esa modelo puede sentirse así. Necesita un cuidado, porque está trabajando y estresando su cuerpo… Y todo lo que se estresa luego hay que relajarlo. En yoga también aplica: activar y relajar.

 

¿Los  atadores con que has trabajado han tenido cuidado de dar ese aftercare?

Sí, porque es fundamental. El simple hecho de abrazarte, quitarte las cuerdas despacio, que te den ese abrazo, que te llenen, que te hagan sentir “estoy aquí, gracias por entregarte y por entregar tu cuerpo, gracias”. Eso ya es ​aftercare​, dar esa gratitud, ese cuidado.

Photo: Patrik Siboni. Rigger: Kinoko Hajime

¿Has vivido algún incidente como modelo del que quieras hablar? Lesiones, cuerdas rotas…

He procurado elegir muy bien con quién trabajo porque siempre lo he llevado al tema profesional… Incluso al principio cuando probaba y aprendía con Esinem, confiaba mucho en que fuera muy profesional. No he tenido ningún problema. He buscado referencias sobre todos los atadores con que he trabajado. Cuando me dijeron que Pedro buscaba modelo para el taller de Kanna investigué, pero no tiene Facebook, solo dos fotos en Fetlife… No me quedé tranquila hasta que obtuve una referencia en persona. Siempre he trabajado con gente muy profesional. Tengo que incluir que en mis inicios, cuando estábamos descubriendo con Nina, yo no tenía mucha experiencia como modelo porque apenas empezaba a sentir las cosas. Y ahí empecé a descubrir la importancia de cuidar el cuerpo, hacer yoga, trabajarlo. Cuando empezaba con Nina había cosas que no surgían, que no cuidábamos… Por ejemplo, es una locura hacer una performance sin antes practicar, o estirar un poco antes del show… Hoy dia no veo normal no hacerlo.

 

Para algunos atadores, la modelo de shibari no tiene que hacer nada particular, solo relajarse y disfrutar. Para otros, la modelo tiene un papel más activo en la sesión. ¿Dónde te situarías? ¿Tiene que participar activamente la modelo en la sesión o dejarse hacer?

Es muy importante la comunicación, sobre todo porque cada cuerpo es diferente. Sin comunicación, mejor atar una silla. Aunque el atador sepa por dónde pasa el nervio y por dónde es más peligroso poner la cuerda, cada persona debe descubrir sus peculiaridades, y las modelos tienen una boquita para decir “medio centímetro más abajo sería perfecto”. Ese mínimo de comunicación es esencial… Luego ya es cuestión de gustos. Por ejemplo, las microayudas. Cuando me están atando un arnés, si flexiono un poquito la cadera doy muchísimo espacio al atador… Pedro dice que no lo haga, tengo mucha comunicación con él pero no quiere esas microayudas. Pero con Eris, quizá porque somos las dos modelos, sí aplico esos pequeños movimientos que ayudan a no gastar energía y quemarse los dedos.

Photo: Gareth Jordan

¿Te has planteado atar a otras personas, o solo te sientes cómoda como modelo?

Siempre he estado muy bloqueada a nivel técnico, aunque el yoga me ha ayudado con eso. He hecho de modelo mogollón de años, pero siempre he tenido miedo a atar yo: puedo observar el ​single column tie​ mil veces y no lo veo fácil. Tardé años en superar el miedo a equivocarme. Ahora hago cosas básicas, puedo ayudar en un taller de iniciación, estoy experimentando y soltándome, me siento muy cómoda atando sin seguir unos patrones exactos y fluir con el movimiento y la respiración de la persona que ato… No sé, estoy empezando a descubrir cosas.

¿Y qué tal respecto a las autosuspensiones?

Glü Wür me ayudó a tener confianza en mí misma, en que no me iban mirar mal por no  atar siguiendo una escuela. Y en febrero de 2017, cuando estuve en París y Copenhague con Kinoko, me dijo que debería trabajar las autosuspensiones. Contesté que llevaba un año intentándolo, quitándome el miedo, y dijo: “La próxima vez que te vea tienes que hacer un show de autosuspensión. Tienes resistencia, tienes calle en la performance, simplemente te falta un poquito de técnica y cogerás seguridad practicando”. Me confirmó que iría al Burning Man, y da la casualidad de que yo viajaré a California… Así que me pidió que hiciera un ​self ​ahí. ¡Madre mía! Desde febrero estoy practicando todos los días en la montaña, donde vivo. Me dije que debía aplicar las cuatro cosas básicas que sé, no complicarme, porque en mi casa no tengo a nadie que me corrija como Glü Wür suele hacer. ¡Así que haré una ​self ​en el Burning Man!

Self suspension. Photo: Mico OMIC

En el show de Siamese Twins, tú atas también, hay autosuspensión…

Sí, sí, claro. El ​Siamese ​usa ataduras simples, un arnés, un ​futomomo ​y cierres básicos que puedo hacer perfectamente. En el show Glü Wür y yo somos dos hermanas siamesas que estamos todo el día intentando fastidiar la una a la otra: si una hace algo mal, la otra va a ir a molestarla para que lo haga peor. Si yo no me equivoco, mi hermana provocará que me equivoque, o al revés, estamos todo el rato picándonos. El humor del show me tranquiliza mucho: no pasa nada si me equivoco o si voy más despacio…  

 

¡Es parte del espectáculo!

Hay que fluir. El personaje surgió de la necesidad: nos reíamos al equivocarnos, y de ahí surgieron las siamesas. Me río muchísimo en esa perfo: ponemos caras de locas todo el rato, pero me descojono por dentro. Es una aventura, porque nunca salen dos actuaciones iguales.

Siamese Twins. Photo: Philip Theunissen

¿Cómo planeas o ensayas tus performance con Nina, Pedro o Miss Eris, tanto desde el punto de vista técnico como estético?

Eso fue lo que me separó de Nina. No trabajamos más juntas porque cuando comencé a tener más conocimiento y trabajar más mi cuerpo, me sentía muy cohibida, como si no tuviera voz ni voto… Empecé a agobiarme, así que preferí mantener la amistad, que somos amigas, pero no trabajar más con ella para no acabar tirándonos de los pelos. Con Pedro, Eris o Gorgone, mi opinión cuenta y puedo ayudar. Por ejemplo, Gorgone tiene una idea, me la explica y propone. La idea es suya pero acabo dando de mí, porque conozco mi cuerpo mejor que nadie y sé hasta dónde puedo llegar. Eris también tiene ideas a partir de las que empezamos a practicar, inventar y fluir. Le doy mis preferencias, estar invertida, por ejemplo, y ella las tiene en cuenta. Y con Pedro hacemos preguntas y respuestas: me dice “¿cómo haríamos para invertirte en un bambú con esta postura de partida?” Tic tac, tic tac… Y entre los dos experimentamos y llegamos a algo. ¡Kinoko tambien me sugiere o me dice cosas antes del show para que todo sea más personal!

 

¿Qué es lo que más aprecias en un atador y qué lo que más odias?  

Lo que más me gusta es que transmita la sabiduría de saber todo el rato lo que está haciendo. Que sepa que tienes que rotar los hombros hacia atrás para abrir tu pecho, para que cuando haga un takatekote tengas​ ​la caja perfecta, más o menos tensa. Desde el primer tacto, lo más importante es la energía que transmite, la conexión y fluidez. Lo que no me gusta es que no sea receptivo a lo que opina la modelo, lo que me pasó con Nina. No quiero que me digan que simplemente me deje hacer, yo​ ​puedo ser muy fuerte pero quiero disfrutar sin lesionarme.  

Siamese Twins. Photo: Mara Haro.

Hablemos de profesionalización. En la escena de shibari hay mucho amateur y pocas modelos profesionales. Y hay un problema: el papel de la modelo se veía tradicionalmente como secundario y la “estrella”, por decirlo de algún modo, era el atador… Y quien se llevaba el dinero de las performance, muchas veces. ¿Cómo te has enfrentado a ese problema?

Ha sido muy difícil… El shibari es cosa de dos, así que debe haber equilibrio en todo, en el dinero también. El papel del atador es muy importante y la modelo no tiene por qué aprender la técnica, pero sí a manejar su cuerpo, saber respirar, reconocer sus límites, entenderse, saber cómo moverse en el escenario… Eso no lo puede hacer el atador, lo debe hacer la modelo practicando con constancia, ejercitándose. También a nivel emocional, porque si estás desequilibrada emocionalmente las cuerdas te pueden afectar para mal. Debes alcanzar un equilibrio, conocerte como persona y​ ​cuidarte, también tu alimentación. Yo me cuido mogollón, y veo cómo otras modelos  profesionales cuidan y trabajan su cuerpo y mente. Eso subraya lo importante que es el papel de la  modelo. Estoy dando mi trabajo igual que el atador da el suyo, así que perdona, también lo voy a  cobrar. Así debe funcionar. ¿Cómo me he enfrentado a esto? Al principio todo el mundo decía que  me estaba haciendo un favor… Y vale, al principio estaba experimentando y aprendiendo, pero  cuando ya tengo experiencia y estoy dando mis conocimientos como modelo, se me debe pagar, también.

 

Tampoco se le paga a un atador sin conocimientos.

¡Claro! Yo he podido dar mi tiempo y trabajo en intercambio por algo, para asistir a un evento, conocer gente… OK. Pero cuando ya eres profesional, si realmente estás dando de ti, lo debes cobrar. Las personas con que trabajo me preguntan mi caché para tal actuación o vídeo… O me explican las circunstancias especiales y yo puedo aceptar y ayudar aunque esté por debajo del caché. Tienes que valorar tu tiempo y eso tiene precio.

Self suspension. Photo Mico OMIC.

A menudo se dice eso tan típico de “pagar con difusión”…

Llevo años en un camino lento, y me siento con buen karma y satisfecha con los pasos que voy dando. Con lo que ofrezco, puedo pedir lo que yo considere, igual que el atador hace sus cálculos. También es verdad que hay sitios donde vas que no cobran ni el atador ni la modelo.  [​Risas​] Pero lo importante es que si el atador cobra, la modelo debe cobrar también.  

 

Algún caso he visto en que cobra el atador y no la modelo.

Eso conmigo  no va a pasar. Si alguna modelo quiere hacerlo por intercambio, adelante, pero yo trabajar por trabajar… Pero también hay que valorar las circunstancias o propuestas,  porque si me invitan a un festival o algún evento, aunque no cobre por dar clases o hacer una, pero puedo disfrutar de muchas ventajas, pues todo es poner en la balanza, en qué momento estoy y qué necesito… Pero vivo en un sitio maravilloso, y salir de casa a cambio solo de que me paguen el billete y la comida no me suele merecer la pena. Para eso me quedo con mi novio y mi perra en la montaña, atravesando los bosques y las playas. [​Risas​] En realidad a cualquier  modelo hay que pagarle por su trabajo, ya sea más o menos profesional. No vas a pagar igual a una modelo profesional que a una amateur, pero es igualmente  es un trabajo. Las modelos tienen que plantarse un poco: no regalar el tiempo ni los conocimientos porque sí, sobre todo si quien ata está cobrando. Yo regalar, regalo, no me importa. Pero si tú te beneficias, yo también.

Self suspension in Burning Man. Photo: Zigen.

¿Ves más modelos masculinos ahora que antes?

Veo muy poquitos hombres modelos. Últimamente hay más atadoras que se van animando, pero no aparecen muchos más chicos modelo.

¿Has participado en algún Hitchin Bitches?

No, hoy será mi primera vez. Estos espacios vienen muy bien, que a veces pica la curiosidad de aprender o experimentar, pero cohíbe el hecho de que por planteamiento tradicional te vaya a atar un hombre… Entre chicas es más cómodo, es una opción para apoyarte, hay muchas cosas de las que puedes hablar, y compartir. Yo qué sé, igual se podría organizar entre chicos también.

Photo: Porchellsview.

¿En qué consiste exactamente el retiro de Bora?

El yoga siempre ha estado en mi vida: talleres, inmersiones, retiros. Varias amigas íntimas son profesoras de yoga. Yo no era profe, pero esas amigas me ofrecían ayudar en algún retiro como karma yogi, asistirlas con el aeroyoga, el acroyoga… Y un día llegué a un retiro cerca de casa, donde mi compañera hacía aeroyoga, por lo que necesitaba puntos de suspensión. Y es un sitio maravilloso. Pensé en lo bonito que sería hacer cuerdas ahí. Yoga y cuerdas en un sitio tan maravilloso como Bolonia, con vistas, Sol, comida… Mezclar todo lo que me gusta. Y si no lo hago yo, no ocurrirá: la persona que tengo más cerca es ​Miguel Makido​, que está en Málaga y organiza cosas en Granada, a tres horas y media de mi casa… Todo el mundo decía que era buena idea, que lo hiciera. Varias personas de confianza me apoyaron, así que organicé un evento en Bora.

Tuve la ayuda de mi novio y de ​Sofía​, de Londres, que me ayudó con muchos detalles… Pero la idea y el manejo del espacio fueron cosa mía, y fue un estrés. No lo hice para ganar dinero, sino para vivir la experiencia y dar a conocer este sitio… Y tiré el precio, en menos de 48 horas vendí todas las entradas. Fue en Semana Santa de 2017, y tenemos ya fecha para 2018, con la mitad de los tickets vendidos. El precio es un poco más elevado, porque la primera vez lo regalé, y me quedé justísima… La última comida la puse yo de mi bolsillo, no quiero que vuelva a ocurrir algo así. Además, también ha subido el precio del espacio, voy a mejorar algunas cosas y lo voy a llevar con Sofía, que es mi mano derecha, mi izquierda y mis piernecitas, lo es todo. ¡Aprovecho! ¡Los que lean esta entrevista pueden visitar la web del retiro si tienen curiosidad! Será en Semana Santa. Shibari, yoga, masaje tailandés, alojamiento y comida incluidos… Retiro en Bolonia, un paraiso.

Self suspension in Burning Man. Photo: Zigen.

Comentabas antes que intentas meditar durante las ataduras…

No es tanto que lo intente, sino que surge. Cuando empecé a hacer yoga, hace años, no entendía la meditación. Estaba siempre nerviosa, llegaba la relajación y deseaba que terminara, y pensaba: joder, no lo estoy entendiendo. Luego encontré los tipos de yoga que me hacían sentir en paz, relajada… Y cuando estoy volando con las cuerdas no me hace falta entender nada, ​esa ​es la meditación. He descubierto la forma de meditar que me sale sola, natural. [​Ríe​] Para meditar después del yoga tengo que haberme metido antes muchísima caña física y mental, lo que me deja en el estado ideal para la meditación. Y con las cuerdas es algo repentino… Wow. ¿Por qué? Porque estoy ​sintiendo ​el momento todo el rato, todo el rato fluyendo; porque no puedo hacer mucho más que ​sentir​, en meditación activa todo el rato. Cuando medito no hago más que ​estar ​y sentir. Y con las cuerdas es fácil.  

 

¿Qué atadores en activo te parecen más interesantes y por qué? Idealmente elige uno de España, uno de fuera y un japonés.

Soy muy fan de ​Glü Wür​, porque desde que la vi actuar por primera vez, vi en ella lo que me daba miedo de mí. Aprendo muchísimo de ella, todo lo que me explica soy capaz de entenderlo, mientras que otras personas, por muy profesionales que sean, me han explicado cosas básicas sin que las haya entendido. La admiro muchísimo por cómo evoluciona y hace su trabajo, es una persona tan clara, tan natural… Una niña demasiado pura y sana. La admiro y me encanta su independencia artística. No es española, pero bueno, la cuento como española. Internacional: trabaje más o menos con Pedro Cordas​, para mí es de lo mejor cómo le da al coco, tiene mérito cómo estudia todo para que el cuerpo funcione perfecto… Y está siempre moviéndose y activo: todo el mundo le conoce a pesar de no tener ninguna red social, eso es de admirar. De japoneses me quedo con ​Hajime Kinoko​… Me encanta que sea tan japonés y a la vez tan europeo. Le da exactamente igual lo que piensen de lo que hace, y lo lleva todo a nivel artístico. Puede ser muy tradicional pero a la vez lo lleva todo a otras fases, trabaja las cuerdas sin dejar de hacer ​kinbaku​… ¡Es demasiado grande, le admiro mucho! Además lo quiero mogollón como persona y hemos hecho buena amistad.

Double self suspension. Photo Mico.

¿Qué has hecho exactamente con Kinoko?  

Lo conocí en Berlín, cuando impartió un taller al que asistí como modelo de Pedro. De ahí Kinoko tenía que ir a Londres a actuar en la fiesta de San Valentín del Torture Garden, y me pidió hacer el show con él. Y ahí empezó todo, de estar asistiendo a un taller que terminaba el sábado con una fiesta, a coger un vuelo a las seis de la mañana, comprado ese mismo día. Fue muy improvisado, una locura que disfruté muchísimo. Practicamos una vez antes, me explicó lo que iba a hacer y me sentí muy tranquila. Hicimos un show muy guay, él dijo que estaba encantado de trabajar conmigo, y yo me sentí muy agradecida. Al año siguiente fue a París y me llamaron el mismo jueves para ir el fin de semana… Demasiado tarde, yo estaba en Londres haciendo un Bound con Miss Eris y no pude ir.

Kinoko no quiso que eso pasara otra vez. Y cuando vino en 2017 a París y Copenhague, me escribió para decirme que trabajase con ella como modelo. Dije que sí, y todo ese tour suyo fue una experiencia brutal, una conexión increíble, me siento muy agradecida de cómo me hizo sentir. La imagen típica es la del atador japonés que lo explica todo con una muñequita al lado que no dice nada… Pero no fue así.

 

¿No fue esa tu experiencia en los talleres con Kinoko?

Para nada. Yo le respeto: es su taller y él explica; cuando un asistente me pregunta algo técnico le remito a él. Pero cuando me termina de desatar no me quedo de brazos cruzados, sino que doy  pequeñas indicaciones, detalles que doy a las modelos sobre cómo ponerse en esa postura… Y cuando hablo con Kinoko le digo claramente mis sensaciones sobre cómo experimento alguno de sus atados, y él me contesta que es fantástico que le cuente ese tipo de cosas. Eso me daba la libertad de sentirme segura hablando. Y al final del taller, Kinoko me sorprendió diciendo: “por favor, Maya, da ahora tu feedback para todos”. No lo habíamos hablado antes, fue una decisión en el momento. Y pensé ¡Gra-cias! Lo vi como un reconocimiento de que es importantísimo el trabajo del atador, pero es igual de importante el trabajo de las modelos. Y él me lo agradeció en muchas conversaciones, acepta muy bien el feedback de las modelos. Y lo mejor de todo: todas las mañanas, a primera hora, me pedía yoga: “Maya, yoga, ​please​”. ¡Y tanto en casa antes de empezar el taller como en los propios talleres, hacia un buen calentamiento de yoga, para empezar frescos y preparados los días de clases!

In Burning Man. Photo: Zigen

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