Nudoss: “Lo primero y más importante que debe aprender quien ata es a divertirse”

(Fotografía: David Flores. Modelo: Ririku6)

(Esta es una entrevista de la serie Shibari Talks. Aquí explicamos de qué va).

Charlar con Nudoss es siempre entretenido y divertidísimo: no solo lleva muchos años atando a diestro y siniestro sino que su perspectiva de atador autodidacta y difícil de clasificar resulta muy refrescante en la escena. Hablamos de fotografía, pajares, naturalidad y sobre todo de pasárselo bien.

¿Cómo te definirías como atador en tus propias palabras?

Autodidacta.

 

Qué escueto. [Risas] ¿Y con respecto a tu estilo?

Hay quien dice que soy suave y cariñoso, para otros soy un poco cabrón… Soy bastante adaptable dependiendo de con quién estoy. De las cuerdas me gusta todo: fotografía, performance, atar en plan vainilla o de un modo más sádico. No busco una sola cosa.

¿Cuándo y cómo empezó tu interés por las cuerdas y las ataduras, no necesariamente en relación con el shibari?

Cuando tenía doce o catorce años, empecé a guarrear con cuerdas en un pajar de Soria. Fue con un par de amigas de mi edad, vecinas de un pueblecito cerca de Medinaceli, usando una cuerda negra de atar alpacas que encontré por ahí. Las até a las dos a la vez. Bueno, primero una y luego la otra [Risas]. Mientras mis amigos jugaban a médicos y enfermeras para meter mano, a mí me gustaba jugar con cuerdas para inmovilizar, controlar…

 

Luego, a medida que fuiste creciendo, ¿como seguiste explorando las cuerdas?

Ahora es muy fácil, pero antiguamente era complicadísimo encontrar alguien con quien jugar el día a día. Que si dos vecinas, que si una prima, en broma jugando a que te peleas… Hasta que llegas a una edad y las mujeres se espantan cuando les dices que te gustaría atarlas. Bueno, se espantaban todas menos una, que es con la que me casé [Risas].

David Flores Garcia Model Nimue

Las fuentes de información disponibles en España eran más bien escasas… ¿Cómo aprendiste a atar en esa época?

De crío simplemente ataba como había visto en las películas, tres vueltas de cuerda y ya. Luego empecé a buscar material de cuerdas y BDSM en revistas de gasolinera, que eran una mina. Cogía cinco revistas porno y una de motos para taparlas. [Risas] Ahí me entró la afición a las motos. En esas revistas: SMTacones AltosSumissa o similares, había fotos de ataduras… Hasta que encontré una revista editada por José María Ponce, con una modelo japonesa atada en portada. Y la compré, plastificada, muy chula, un pastón… Y eran todo fotos de shibari. Me encantó. Y ahí es cuando empecé a copiar y desarrollar ideas… Que ni puta idea comparado con lo que hacemos ahora, pero alguna idea salió.

 

¿Y te gustó esa forma japonesa de atar?

Cuando empecé con Internet el shibari se veía como algo muy místico y estético, con los japoneses casi como monjes… Pero en esa revista yo vi mucho juego, y ahora sabemos que los japoneses pueden ser también unos viejos verdes bastante cabrones.

 

Empezaba a haber recursos para aprender…

Los Two Knotty Boys eran unos cracks, colgaron tutoriales que no eran de shibari sino de cuerdas de filigrana. Intenté copiar algunas de sus figuras, otras eran un coñazo, mucho rato atando para nada.

Gonzalo Fotoperfecta – Yolanda RAWirez

¿Qué tipo de ataduras te fueron gustando más?

Fui experimentando. Ataba para jugar. Luego se puso de moda el shibari, aprender técnica y figuras, apuntarse a cursos, desplazarse… Con maestros he hecho pocos cursos, pero sí con alumnos de maestro. Y si el alumno privilegiado de un maestro era un inútil, descartaba al maestro. En realidad solamente hay un par de atadores que me gustaría que me enseñaran… Alfil Osada Steve. Nunca he hecho clases con Alfil,no se ha dado el caso, pero es alguien con quien me gustaría hacer clase de cero, desde el primer nudo. Y a los talleres de Steve en Barcelona no pude ir en su momento, pero me encantaría escaparme a Japón y tomar unas clases con él.

 

¿Y qué cursos te han servido de los que has hecho?

Un par. Con Peter Slemrian, cuando vino a La Órbita de Io hace unos tres años, aprendí no tanto técnica o estética, sino cómo usar las cuerdas para el juego. Y con Braxter he aprendido un montón. Aunque solo he hecho un curso con él, siempre hemos ido juntos, me voy fijando en lo que hace y él va mirando y corrigiendo lo que hago yo. La forma de entender las cuerdas de Braxter es muy especial. Siempre lo veo atar a Anitch, me encanta la química entre los dos. En una foto se les ve con máscaras de látex y una cuerda por delante… Y solamente la expresión de sus ojos ya dice muchísimo.

 

¿En qué consiste el proyecto de Idobondage y cuál fue tu implicación en él?

IdoBondage son Braxter y Anitch. Yo colaboraba en sus cursos, básicamente.  Somos vecinos, nos llevamos muy bien y sus cursos me encantaban. Pero el problema de cualquier curso es que de las cinco o seis parejas siempre hay una que va muy rápido y otra que va muy lento. Si te centras en el lento, el rápido se aburre; si te acoplas al rápido, el lento se pierde. Así que en los cursos Braxter iba explicando al ritmo medio-avanzado, y yo iba echando una mano a los rezagados. Y le ponía una nota de humor, porque Braxter explicando es muy ordenado, pero también un poco coñazo, hay que decirlo [Risas]. Mete algún chiste, tío, no seas soso.

Model: bloodywalkirya

Un rasgo distintivo de bastantes imágenes tuyas es que se te ve riendo y bromeando; hay mucho sentido del humor en tus composiciones. ¿Lo buscas conscientemente?

No, es que soy así. Una vez en un foro preguntaban: “¿Qué es el BDSM para ti?”. Y yo respondí: juerga, diversión, pasármelo bien. Claro, la respuesta fue que el BDSM tiene que ser algo serio, y yo contesté que descojonarse no significa que no se pueda uno descojonar en serio. Yo puedo ser muy protocolario y estar riéndome. Además, lo inesperado mola. Si un tío está siempre serio no impone, porque es su normalidad. Pero cuando alguien que suele estar de buen rollo se impone, impone más. Que cada cual tenga la actitud que quiera, pero yo no entiendo las cuerdas como algo místico, concentrado en la postura y el saber estar. Si fuera así, yo me iría donde hubiera juerga.

 

¿Es más importante la naturalidad que la pose?

Salgo en muy pocas fotos. Normalmente intento expresar algo y me lo paso genial independientemente de cómo quede. Y cuando hago un posado, es directamente haciendo el gilipollas, riéndonos como en un making of. Tengo fotos con la careta de Batman y gafas de sol, cogiendo la pierna de la modelo… Eso es un posado.

Fotografía: David Flores. Modelo: Sorbete de Mandarina

Te veo trabajar mucho con los fotógrafos Oliver Cubells y David Flores García… ¿Cómo entraste en contacto con ellos? ¿Algún otro fotógrafo con el que te guste trabajar?

Una amiga fotógrafa se puso en contacto conmigo para hacer fotos con cuerdas, tenía ganas de probarlo como modelo. Nos juntamos varios fotógrafos, Oliver CubellsJotaGonzalo… Nos fuimos a un abandono por ahí, la colgamos, apareció un municipal con rastas… Que no nos dijo nada aparte de avisarnos de que tuviéramos cuidado con el dueño que era un poco facha. En fin, que me encantó. Como me decía esta fotógrafa, mi único trabajo es poner bien las cuerdas. El trabajo de la modelo es resultar expresiva y saber ponerse como toca… Y si la foto es mala, desenfocada, o está mal editada, es problema del fotógrafo. Yo busco tener buen rollo con el fotógrafo, me da igual si las fotos son malas o buenas. En mi experiencia, los fotógrafos enrollados hacen fotos de puta madre. Empecé a hacer fotos con Oliver, y luego con dos o tres fotógrafos más. Un día hicieron un Open Jam en el estudio de Bonzo, y allí conocí a David Flores. Hizo una foto magníficamente editada a una chica atada en un sofá… Y empezamos a hablar, compartir ideas, buscar modelos. Con David he hecho un montón de fotos. Luego conocí a su pareja, Mar Moreno, con la que también he colaborado. Tiene otro estilo diferente, más flus flus.

Fotografía: Mar Moreno. Modelo: Meri Calafell

¿Flus flus? [Risas]

Más etéreo. Hicimos fotos con unas mariposas, sedas, bailarinas… Muy divertido. Con David Flores hemos retratado salvajadas, ángeles sangrientos arrancándole el corazón a una modelo… Que por cierto, el corazón se fue paseando por el suelo del estudio toda la tarde, vaya carnicería.

 

¿Con Tentesion has trabajado?

En el primer Tattooatados no participé, que desplazarme un domingo a Barcelona me viene fatal. En el primer Shibari Experience tampoco participé excepto en la presentación del libro, durante la que ataban a modelos, pero sin fotos. Ahí me gané la fama de Mario… Porque fui vestido de Mario Bros.

Fotografía: Tentesion. Modelo: Marta HDez.

¿Adrede?

No, iba con un mono con un peto negro y una camiseta roja, y Rock&Wolf me dijo nada más entrar: “¿dónde vas vestido de Mario Bros?”. Entré en la mazmorra del Rosas 5, y estaban atando Alberto NoShibari de blanco, y Malporro de negro, y aparecí yo, de Mario Bros. Todas las chiquillas ahí, y pregunto: “¿alguna modelo para hacer cuerdas?”. Me miraron todas y se pusieron a silbar disimulando. [Risas] Pero había una chica que sí me conocía, y tenía ganas de hacer cuerdas conmigo. Pero iba muy elegante, que luego iba a una fiesta. Le dejé ropa, diciendo que la podía atar en bragas y una camiseta mía… Y ahí descubrí que me encanta romper camisetas.

 

¿A tijeretazos o rollo Hulk?

A tirones no hay quien las rompa por muy Decathlon que sean, hay que cortar un poquito para rasgar. Se ve que a alguna modelo de las que antes disimulaban le gustó el rollo, y ya no paré de atar en toda la noche. Para el segundo libro, tanto del Tattooatados como del Shibari Experience, ya estoy participando más… Aparte de eso, la única vez que he hecho fotos con Tentesion y medora fue en unas piscinas abandonadas con Anitch, vino mineko a ayudarnos. Nos reímos un montón, como tiene que ser.

 

¿Cuándo empezaste a hacer performances?

Mi primera perfo fue el 2014 en el Salón Erótico de Barcelona, con Líricaa Lamat. No habíamos ensayado ni nada. Yo iba como suelo vestir a veces, de militar, con botas… Me compré una gorra para disimular, y me pinté la cara con rayas para que no se me reconociera. Al final se me conocía igual, solo parecía que no me hubiera duchado.  [Risas] No fue una de mis mejores ideas…

 

La gorra se quedó, ¿no?

Y las gafas de sol, que iba acojonado porque me iban a sacar fotos y pensaba que me iba a encontrar un vecino… Que luego pensé: ese vecino estará en el Salón Erótico, ¿no? ¿Qué me va a criticar?

Fotografía: J.J. Román. Modelo Monika Aln.

¿Y qué te pareció la experiencia de hacer una performance?

No es lo que más me atrae de las cuerdas, pero tiene su qué. Haces algo para el público, no para la modelo y para ti. Estás haciendo una obra de teatro al moverte con las cuerdas, pensando de modo que no parece que pienses… No estás para el juego, porque eso el público no lo vería. La modelo, si es buena, estará ahí gimiendo, “ah, oooh”, y tú pensando, “joder, qué bueno que soy, pero si no estoy haciendo nada” [Risas] Si hiciera perfos en público tal como juego en privado, la gente se aburriría, porque estoy jugando muy concentrado.

 

¿Has atado modelos masculinos?

Dos veces. No es algo que me atraiga. Soy hetero rígido, no puedo evitarlo, ya me gustaría ser bisexual. Até una vez a un chico, porque salíamos de un curso y teníamos que practicar un takatekote… Y la segunda vez fue a Deb, que ahí daba igual que yo fuera hetero, porque lo até con dos modelos en pelotas a sus pies. Deb hacía de columna, y además como es alto y delgado cumplía muy bien la función [Risas].

Regrann from Tatoogirl82

¿Por qué crees que en el mundillo (excepto en locales gay como el Berlin Dark) se ven menos hombres atados que mujeres?

No hay tantos hombres modelos públicos, pero a mí me entran muchos hombres preguntando si los podría atar, muchos. ¿Por qué no se ven casi fotos? No lo sé. Chicas hay un montón más.

 

Cuéntame qué entiendes tú por semenawa y si lo practicas…

Sí, pero solo si estoy con alguien a quien le excite el dolor. Una vez me preguntaron qué placer le encuentro a las cuerdas… Y la respuesta es ninguno, las cuerdas son fibra enrollada, no soy un fetichista de las cuerdas sino de las sensaciones y expresiones que pueden generar en la modelo. No tiene por qué ser algo activo, simplemente con atar a alguien, dejarlo en un rincón y mirar, ya estás generando sensaciones. Y en fin, con algunas modelos aplico dolor y con otras voy con mucho cuidado para generar el menor dolor posible. Y entonces puedo ser muy suave, de ahí mi fama con alguna gente, pero es que la primera vez que atas a alguien no se puede ni debe ir a saco. Por ejemplo para una Shibari Experience, en que no conozco a la modelo, empiezo con suelo, sensaciones, flexibilidad, reacciones, sin virguerías… Y luego ya paso a ir probando semis, incluso a veces al primer día una suspensión, pero después de haber estudiado las reacciones de la modelo. Y luego está el caso en que conoces ya de antes a la modelo, sabes que es masoquista, y ahí ya voy a jugar y a putear mucho, a veces casi demasiado. Pero sé muy bien cuándo alguien dice basta o usa la palabra de seguridad que haya… Puedo entrar en un estado de conciencia alterada, pero jamás hasta el punto de que me digan que pare y no parar.

Fotografía: David Flores García. Modelo: Nimue.

¿Has vivido incidentes a lo largo de tus años como atador?

El incidente más grave fue que se desmayó una modelo haciendo una semi suspensión. Eran las seis de la mañana, en Pamplona, llevábamos dos días de trote… Ahí me di cuenta de que un problema puede aparecer en dos segundos. No pasó nada: se desmayó, se quedó colgando de la línea de vida del takatekote, la bajé, saqué la tijera, corté y ya está. Era propensa a desmayarse, no me lo había dicho, y además le gustaba la sensación. Pero joder, qué susto. Por lo demás, nunca he tenido problemas graves. Le tengo mucho miedo a hacer daño a alguien, así que voy con mucho cuidado. Algún mareo, alguna mano dormida o con un poco de hormigueo intermitente hasta el día siguiente… Poco más. Durante una fiesta en Tarragona, alguien enchufó la calefacción y el chorro de aire caliente caía justo sobre donde estaba atando a una chica a un poste. La solté justo a tiempo, que los dos nos mareamos. Y con Monika Aln en el Clandestino, tuvimos que parar dos veces una atadura, la primera porque yo estaba mareado y la segunda porque se mareó ella. [Risas] No era nuestro día, así que nos quedamos los dos ahí sentaditos viendo divertirse a los demás.

 

¿Has explorado otras formas de inmovilización? Cadenas, momificaciones, telas, vendas…

Sí. El film transparente es genial. La cinta americana no me gusta, será porque la uso todo el día en el trabajo y ya está bien, joder. [Risas] Las cadenas molan mucho, tengo alguna foto de suspensión con cadenas… Un takate funcional en el que los seguros estaban hechos con candados. La suspensión me la criticaron diciendo que no se puede suspender con esas cadenas… Pero era una foto con truco. Le levantaba los pies el tiempo justo para dos o tres fotos, no estaba más que unos segundos suspendida de las cadenas. En general para atar se puede usar cualquier cosa que tengas a mano, las mangas de la camisa o los cordones de los zapatos.

Fotografía: David Flores. Modelo: Laia Klimt

Te has definido como atador autodidacta: ¿has recibido críticas por ello?

No, porque la gente no sabe que soy autodidacta [Risas] Para mí el shibari es muy serio, una tradición japonesa que funciona según su cultura. Por ejemplo, fabricantes de katanas hay menos de diez en Japón. Cada uno de estos sensei tiene siete u ocho alumnos que están todo el día en su taller aprendiendo sus técnicas, y cuando salgan de ahí usarán esas mismas técnicas. Esa es la forma de enseñar japonesa… Así que gente que haga shibari en España, en realidad hay solo dos o tres: los que han estudiado con un maestro y atan exactamente de esa manera. El resto vamos haciendo cursos variados… Y muchos van adoptando el takatekote del último atador con el que hayan estudiado. Yo no soy así. Yo soy mecánico. A mí me tienen que explicar por qué un takatekote funciona, no me vale “a mí me lo enseñaron así”. Cuando aprendo algo técnico lo estudio y acabo modificando lo aprendido: eso no deja de ser autodidacta, adaptar lo que te enseñan a tu propia forma de hacer. Hay quien eso no te lo permite, se horroriza. A veces me enerva eso. Un ejemplo: hace años todo el mundo subía de la línea de vida hasta el aro, bajaba, pasaba la cuerda por el loop y volvía a subir.  Aquello no me convencía. Puedo reforzar lo que quieras cerca del aro, ¡pero todo acabará aguantándose de un débil loop con cuerda simple! Y pensé: si al subir paso la cuerda por dentro del loop para que no se suelte el nudo, subo al aro, bajo y paso por debajo del resto de cuerdas en lugar de por el loop

 

Hace tiempo que casi todo el mundo lo hace así.

¡Pues al principio había gente que me lo criticaba! Y ahora todo el mundo lo hace así, incluso en las piernas. ¡Ahora al que critican es al que pasa la cuerda por el loop!

Fotografía: Oliver Cubells. Modelo: Flyrat, en Montseny

Contaste una historia en Facebook que me pareció significativa, sobre la “bota de gravedad” y cómo fue acogida en su momento…

Yo a eso lo llamo la media griega; la vi en un tutorial hace años… Y me la criticaban diciendo que eso era macramé, no shibari. Y hace poco me encontré en un vídeo con un atador japonés famoso explicando que había ido a un curso de EEUU y ahí había aprendido esa preciosa figura de un atador local. Y en los comentarios todo el mundo alabando la estructura. ¿Por qué cuando lo hacía yo era macramé y cuando lo hace un atador japonés es una gran invención?

 

Aparte de atar, ¿practicas alguna otra actividad que creas que te ayude a ser mejor atador?

Siestas frecuentes. [Risas] Tendría que hacer yoga, deporte, andar… Y sería mejor atador, porque ahora cuando llevo un rato atando en el suelo me dan más tirones que a la modelo.

 

¿Cuál crees que es el mejor acercamiento para un neófito que quiere aprender shibari?

Depende de lo que quiera aprender. Yo hace poco impartí un curso por primera vez. No era un curso de técnica, más allá de la básica del primer nudo, seguridad… A mí me da igual si un novato pone mal un freno si está haciendo suelo. Lo primero que debe aprender es a divertirse, y la técnica ya la irá aprendiendo. Pero si empieza con técnica se aburrirá y acabará pasando. Es como el inglés, que no lo he aprendido porque no he encontrado un profesor que me haga divertirme aprendiendo. Y el inglés me hubiera servido una vez que podría haber atado a dos holandesas, pero no nos entendimos [Risas].

Fotografía: David Flores García. Modelo: Sorbete de Mandarina

El shibari se ha ido volviendo cada vez más conocido en los últimos años, y hay quien ve cierto  riesgo en eso. ¿Estás de acuerdo con esa visión?

Tiene cosas buenas y malas. El problema no es que esté de moda, sino que hay gente que ata porque está de moda, quiere ser el rey de la fiesta y además complicarse lo más posible para destacar sobre los demás. Entonces aparecen accidentes y malos rollos, es el único punto malo que veo. La ventaja es que hay un montón de modelos… Era más difícil encontrar modelos en el pajar de Soria [Risas].

 

¿Cuándo crees que un nuevo atador está listo para empezar a suspender?

A la suspensión se llega por accidente. A mí no me atraían nada las suspensiones: estando el suelo, ¿para qué hacer virguerías aéreas? Pero ocurre algo… Te diviertes, vas aprendiendo más técnica, te enseñan el takate, lo estudias y mejoras, empiezas a hacer semi suspensiones y se complica la cosa, subes una rodilla, un tobillo… Y de repente la modelo levanta el único pie que le quedaba en el suelo y dice: “¡mira, estoy suspendida y cómoda!”. Y sólo falta atar una cuerda a ese tobillo y ya está, es una suspensión. Es un proceso por el que acabas suspendiendo casi sin darte cuenta… No se trata de aprender a suspender nada más empezar, sino de divertirse con las cuerdas y vivir ese proceso.

 

Otro de los debates que de vez en cuando se dan entre atadores es sobre las ventajas e inconvenientes de tener una sola modelo con la que profundizar en el shibari versus atar a muchas modelos diferentes.

Si solo atara a una modelo la conocería un montón, sabría exactamente por dónde pasar las cuerdas, cómo leerla al detalle y podría hacer virguerías con ella… La desventaja es lo que le ocurre a algunos grandes atadores, que si les cambian la modelo no saben atar, porque es más obesa, delgada, alta, baja, musculada… La ventaja de atar muchas modelos es que cada una es diferente y te tienes que buscar la vida para ser más polivalente.

Fotografía: David Flores García. Modelo: Julia Bathory en Mas soler.

¿Cuando viene una chica nueva y te pregunta si la atas, qué dices sobre…?

Digo que sí. [Risas]

 

Ya, pero quería decir: ¿cómo negocias una sesión de shibari con esa persona desconocida?

Primero explico un poco lo que voy a hacer. Que empezaré probando en el suelo, que si algo no le gusta me avise con tiempo, no cuando se haya quedado sin aire. Hablamos temas de seguridad, tocar los dedos para ver la circulación… También intento averiguar qué le gusta a ella, qué espera, aunque normalmente no lo saben. Explico sobre todo que soy de echarme encima de la modelo y meterme en su espacio vital. Que no es lo mismo que meter mano, ojo.

 

Relacionado con esto, ¿cómo debería ser la comunicación entre atador/modelo durante la atadura?

Depende de si conozco o no a la modelo. Si la conozco no hace falta ni hablar, simplemente observando sé si la sesión va bien o mal y cómo orientarla. En cambio, si es la primera vez que ato una modelo, hablo un montón. En voz bajita y buen tono, no gritando “¿¡QUÉ, CÓMO VAS?!” [Risas] Sin romper la armonía y el espacio, pregunto si va todo bien. Yukimura decía que para crear ambiente hay que decir cosas guarras al oído de la modelo. Una vez, atando a una buena amiga, me la acerqué al oído y susurré: “te voy a decir cosas guarras: me voy a comer un bocata de chorizo, lomo y queso, con una cervecita” [Risas] Y ahí estábamos en medio del local, descojonados. “¡No me digas esas cosas tan guarras, que no lo aguanto!”. Cada modelo es diferente, hay que pillarle el rollo.

 

¿Y a posteriori, qué tipo de atención prestas?

Depende de la modelo. Soy de abrazarme, hablar de cómo ha ido, de las sensaciones, de lo que la modelo quiera… Cierto seguimiento. Nada de darle una patada en el culo y ya está, encuentro eso la cosa más fría del mundo.

Fotografía: Carles Muntadas. Modelo: Monika, en Sajazarra (Navarra)

¿Crees que es una ventaja para el atador ser atado o al menos haberlo experimentado alguna vez?

Me he dejado atar para ver las sensaciones físicas, pero las emocionales no me llaman absolutamente nada, soy muy frígido recibiendo cuerdas. Si lo que siento yo al ser atado fuera lo que sienten las modelos, no habría ninguna. La parte experimental o mecánica sí: atarme un arnés o un futomomo para probar por dónde se clava, por ejemplo.

 

¿Qué atadores en activo te parecen más interesantes y por qué? Idealmente elige uno de España, uno internacional y un japonés.

No soy muy seguidor de lo que hacen el resto de atadores. Me pasa como con la música, que me gusta pero no tengo ni idea de artistas. De aquí, el que me llama la atención porque lo conozco desde hace mucho tiempo es Alfil. He oído hablar de él, he visto sus fotos… Y es muy místico. Luego igual al primer curso que haga con él no me gusta, quién sabe. Con Braxter ya he trabajado y lo conozco. De japonés, Osada Steve, que es el mejor. Vale, es suizo, pero se le está poniendo cara de japonés. De internacionales, Peter Slemrian, aunque esté desaparecido. Me gusta su forma de atar, pero a nivel personal ni idea de cómo es ni puedo opinar sobre el incidente que le retiró de circulación.

 

Fotografía: David Flores. Modelo Gi Power Makeup Raquel Liarte & Nom Cognom

 

A menudo se dice que para aprender shibari hay que repetir una y otra vez las figuras básicas, como si fueran katas de artes marciales. ¿Tú lo haces así?

No lo hago, porque tengo un problema de memoria. No tengo memoria abstracta, y los nombres no se me quedan. En cambio, todo lo que es mecánica, lo pillo al momento. Cuando me enseñan un takatekote, lo pillo al momento. Luego lo repito para irlo memorizando más, pero no me lo tienen que explicar diez veces. Cuando alguna vez me dicen que lo que hago es complicado, respondo no, yo sé en todo momento por dónde están pasando las cuerdas. Si después de atar a una modelo cojo un papel y un boli, puedo dibujar por dónde pasa exactamente cada cuerda. Pero me preguntas en ese momento cómo se llama la modelo y no me acuerdo. [Risas] Memoria mecánica y memoria abstracta…

Fotografía: David Flores García. Modelo: Marina, en Bonzo Studio.

¿De dónde viene tu nick de Nudoss Aabye?

La primera vez que entré en un foro de BDSM probé con Nudos, estaba cogido e insistí, de ahí Nudoss. Y lo de Aabye fue cuando en 2007 entré en Second Life, por curiosidad, y tuve que elegir apellido, con una lista desplegable para escoger. Pillé el primero de todos por orden alfabético: Aabye. No fue nada místico, ya veis. Lo de Pepe Nudoss García es por obligaciones del Facebook para poder tener cuenta. [Risas]

 

Hiciste una exposición en Second Life, ¿no?

Ahí me moví bastante durante un par de años, e hice buenas amistades que aún conservo. Montamos un garito de BDSM virtual, Domus Áurea, con biblioteca, conferencias, charlas, debates… Era de los sitios más visitados de la temática. Otro sitio similar hacía exposiciones de fotos, y me ofrecieron exponer imágenes reales en Second Life. Fue como una galería en tres dimensiones.

 

¿Y no te has planteado exponer en la vida real?

No… Colaboré en la inauguración de Cincómonos, pero lo único que recuerdo es tu dedo pulpo y el grito que pegaste al principio con el conxuro de la queimada.

 

¿Cómo ves a las nuevas generaciones de practicantes de shibari?

Los que conozco de las nuevas generaciones me gustan. El problema es que los veo muy acelerados. Nosotros teníamos muy poca información, debíamos ir poco a poco… Ellos tienen tanta información que ya están atando virguerías en tres días. Que no es malo, tampoco, pero hace que la mayoría vayan mucho a la técnica cuando en general les falta comunicación. Por lo demás, mola que haya jóvenes atando. Cuando voy con ellos soy el abuelo.

¿Qué es lo que menos te gusta del mundillo del shibari?

El pijoterío perfeccionista… Atar solo para que queden bien en las fotos, no para jugar. Y esto hace falta enseñarlo: cursos de cómo divertirse con las cuerdas.

Fotografía: David Flores García. Modelo: Nimue.

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