Nigra sum, sed formosa en Jot Down número 8

Así he titulado el artículo sobre vírgenes negras publicado en la Jot Down número 8: Fundido en negro. Y no, por una vez no he escrito sobre marranadas sino sobre un tema absolutamente paranoico, en un texto que empieza así:

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“Año 720. El caballero madrileño Gracián Ramírez desenfunda la espada y degüella a su mujer y a su hija pequeña. Ellas mismas le han rogado que lo hiciera: un ataque musulmán es inminente y no quieren caer en las manos de los invasores. Cubierto de sangre, Gracián arrastra los cadáveres ante la Virgen Negra de Atocha, una talla de madera oscura que él mismo encontró enterrada en un campo de esparto. Grita de dolor, ruega perdón y sale a campo abierto a pelear. La batalla va sorprendentemente bien, y los musulmanes huyen despavoridos… Ramírez vuelve ante la Virgen y allí comprueba que la sangre ha desaparecido y su mujer y su hija están vivas y alegres, con apenas una marca rojiza atravesándoles el cuello.

Black Power

En El Péndulo de Foucault, novela que no me canso de recomendar en Jot Down, los protagonistas juguetean con la teoría de que la Tierra está surcada de corrientes telúricas, líneas subterráneas de energía que se cruzan y entrecruzan siguiendo caminos invisibles. Los ubicuos caballeros templarios habrían marcado los puntos principales de esta ruta con clavijeros místicos, ídolos traídos de oriente durante las cruzadas y dotados de poderes milagrosos… Vírgenes Negras.

 Es normal que la imaginación novelesca se estimule ante un misterio que ningún historiador tiene del todo claro: ¿por qué en el occidente cristiano, en plena edad media, aparecieron centenares de tallas de vírgenes y santas con la piel negra? No me refiero a las representaciones africanas de la Virgen y el Niño, que por supuesto adoptan rasgos étnicos similares a los de sus adoradores. Tampoco a las tallas ennegrecidas por oxidación del marfil, humo acumulado por siglos de velas encendidas o deterioro de pigmentos de plomo. Por Vírgenes Negras los académicos se refieren a las figuras religiosas talladas en Europa entre los siglos XI y XIII en las que la Virgen o santa en cuestión tiene la piel oscura sin que se incluya ningún rasgo étnico africano. Y no, no me refiero al santo negro con el que Madonna se marca un baile pecador en Like a Prayer.

 Estas vírgenes aparecen en Italia, Portugal, Polonia, Alemania y especialmente España (donde se han identificado más de un centenar) y el sur de Francia. Suelen ser tallas pequeñas, de unos 70 cm de altura, en las que la Virgen aparece en actitud estática con el Niño en brazos. Hay muchísimos ejemplos famosos: la Virgen de Regla de Chipiona, la Virgen de Atocha que recompone cuellos cortados, la Virgen canaria de la Candelaria, Nuestra Señora de Tindari en Sicilia, la Moreneta de Montserrat… A veces las representadas con la piel negra no son Vírgenes sino santas: Santa Ana (la madre de la Virgen), Santa Radegunda en Anjou, Santa Catalina en Montmorillion, Sara-li-kâli, santa patrona de los gitanos…

Resulta curioso, pero durante siglos nadie pareció especialmente interesado en averiguar por qué estas Vírgenes y Santas eran representadas más negras que el carbón.”

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El texto continúa con más degollamientos, teorías aventuradas sobre Diosas Madre, pasajes bíblicos surrealistas y negrura general. Podéis comprarla siguiendo este enlace… ¡Hacedlo!

Que es un tomazo sin publicidad intercalada donde además de mis tonterías podréis leer entrevistas a Wendell Pierce, Toni Servillo, Antonio López, Marta Fernández y Carlo Ancelotti. Y textos muy chulos de Juan Tallón, Diego E. Barros, Goied Caves,Tirso Montañez, Jenn Díaz, Nacho Carretero Pou, Bárbara Ayuso, Rubén D. Caviedes, Pedro Torrijos León, Fernando Olalquiaga, Ander Izagirre, Grace Morales, Santiago Auserón, Paula Corroto, Félix de Azúa, Álvaro Corazón Rural, Toni García Ramón, Roger Senserrich, Concepción García, Javier Calvo, Íñigo Domínguez, Alberto N. García, Isabel Gómez Rivas, José Antonio Montano, Enric González, Ricardo JG, JuanJuan Jose Gómez Cadenas, Xavier Vidal-Folch, Irene Hernández Velasco,Yolanda Gándara, Tsevan Rabtan, Belén Kayser, Silvia Castellanos, Kiko Llaneras, Leontxo García, E.j. Rodriguez JD, Jordi Pérez Colomé, Holden Caulfield, Juan Abreu, Andreu Missé, José María Albert de Paco y Carlos Zúmer. Y las fotos de Lupe Sp y Alberto Gamazo, las ilustraciones de Oriol Malet y Pablo Amargo y, en fin, un número tal de textos interesantes que acaba siendo más grande la revista por dentro que por fuera, como una Tardis.

Y cuando la tengáis, leedla! Que no os pase lo que a la pobre M.S. en la foto inferior, en la que hace un remake de I have no eyes and I must read. 🙂

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