• Almas tenues, artículo para Jot Down 15

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    Ya está disponible en tiendas y online el Jot Down trimestral #15, un especial fantasmas en el que he colaborado hablando de espectros japoneses. Traigo aquí un extracto del texto, a ver qué os parece. 🙂 Y comprad la revista, que trae de todo… Vlad Tepes, Kanye West, Diocleciano, Slender Man, Peter Pan, Darth Maul, el hombre alto, rutas por cementerios, espectros de la infancia. música fantasmal y entrevistas a Carlos Saura, Valerie Miles, Antonio de la Torre y Muhammad Al Yakoubi (un ulema suní que se opone al ISIS)… Os dejo con el arranque de mi texto niponófilo.

     Almas tenues

    El japonés es el lenguaje de la ambigüedad calculada; toda palabra en ese idioma encierra un mar de matices. Tomemos yūrei (幽  霊), por ejemplo, que suele traducirse como “fantasma”. Su primer carácter, 幽, puede significar tenue, borroso, oscuro, encerrado, recluido… El segundo, 霊, transmite la idea de alma, espíritu, conciencia. ¿Qué es entonces un yūrei? ¿Un espíritu desvaído? ¿Una conciencia atrapada? Algo peor, en realidad. Un alma tenue.

    En un párrafo memorable de El laberinto de hierba, Izumi Kyōka escribe que las almas tenues nos rodean constantemente, habitando el espacio inaccesible entre parpadeo y parpadeo. Sombras que emergen únicamente cuando cerramos los ojos, como el proverbial árbol que cae en el bosque sin que nadie perciba el ruido que causa. Solo a veces, al sentir que algo inexpresable no encaja en el engranaje del mundo, abreviamos un fatídico parpadeo, abrimos los ojos antes de tiempo… Y vemos nuestra propia alma tenue, como un reflejo borroso en un espejo oxidado, presidiendo un cónclave de yūrei.

    ¿No me creen? ¿Les intimida la idea de que el primer y más importante yūrei con el que debemos tratar sea nuestra propia alma tenue? No es una idea descabellada. No hace falta estar muerto para convertirse en fantasma. La mitología japonesa incluye historias de ikiryō, espíritus que abandonan temporalmente un cuerpo vivo al sentir una emoción irreprimible… En el Genji Monogatari, una de las novelas más antiguas de la historia, se narra cómo una dama de la corte se convierte dos veces en ikiryō sin ser consciente de ello, enviando a su sombra encarnada para atormentar a otras mujeres que ve como competidoras… Como la Melisandre de Canción de Hielo y Fuego. Y es que no es necesario morirse para sentirse muerto. Hay muchos caminos que llevan a la muerte en vida.

    Cuando los celos destiñen el alma

    En uno de esos juegos de palabras involuntarios que las homofonías japonesas regalan al mundo, el verbo yaku puede escribirse 焼く y significar “cocer”, o 妬くcon el sentido de “estar celoso. ¿No resulta especialmente apropiada esa relación entre los celos y la cocción a la parrilla? ¿No sentimos el corazón chamuscado y ennegrecido si nos vencen las dudas o la envidia?

    Los celos son una implacable fábrica de almas tenues, en particular onryōs, espectros rencorosos nacidos del odio de alto octanaje. Mi historia favorita al respecto la recoge Lafcadio Hearn en Ingwa-banashi, el mejor cuento de En el Japón espectral.  La esposa de un señor feudal agoniza tras una larga enfermedad, y no puede afrontar la idea de que la joven concubina Yukiko la sustituya. Débilmente, pide como último deseo que la amable Yukiko la lleve a cuestas al jardín, donde poder ver por última vez los cerezos en flor. La joven accede y se carga a la moribunda sobre los hombros. E inmediatamente la esposa ríe, aferra con ambas manos los pechos de la concubina y muere. Resulta imposible sacar el cadáver de encima de la pobre Yukiko: las palmas y los senos se han fundido inseparablemente. Un médico holandés amputa las manos de la muerta a la altura de las muñecas, e inmediatamente se resecan y ennegrecen sin despegarse ni perder un ápice de fuerza. Cada noche, a la hora del buey (entre la una y las tres de la mañana, hora propicia para lo sobrenatural) las manos retuercen, chafan, arañan y comprimen los pechos de Yukiko, causándole un dolor insoportable. La cortesana se rapa el pelo y se hace monja, dedicando el resto de sus días a rezar por el descanso del espectro que la atormenta. No lo consigue. No suele haber final feliz para las almas tenues ni sus víctimas.

    (¿No se vuelve tenue nuestra alma viva cada vez que somos incapaces de confiar en los que nos rodean? ¿No nos destruye la incapacidad para reconocer que no somos en realidad imprescindibles? ¿No dejamos que nuestras emociones se cuezan a fuego lento en nuestro interior hasta rebosar en géiseres rabiosos? ¿No viven nuestras almas tenues sus propios días de furia?)

    ....CONTINÚA EN JD#15, que podéis comprar aquí.

  • Nace el Club de lectura atroz de Gigamesh

    El pasado 9 de marzo inauguramos el club de lectura atroz en Gigamesh, un extraño encuentro mensual independiente de mi otro club del libro y que requiere cierta explicación. Un libro atroz es cualquier artefacto literario que no deje indiferente, que remueva al lector enfrentándole a lo extraño, a lo imprevisto, al éxtasis o a la locura catastrófica. Los libros atroces son peligrosos aunque a veces parezcan inofensivos: dijo Alan Moore en cierta ocasión que el lenguaje es radiactivo y debería manejarse con precaución… Pero los lectores de atrocidades hemos perdido nuestros trajes NBQ y buceamos a pulmón libre en toda charca radiactiva que aparezca en nuestras estanterías. Roberto Bolaño escribió: “la poesía entra en el sueño como un buzo muerto en el ojo de Dios”. Nosotros más bien chapoteamos como Fraga en Palomares, pero saldremos igualmente mutados.

    Hugo Camacho, Josep Lapidario, Francisco Jota-Pérez y Zeta. Vaya cuatro patas para un banco.

    Inauguramos el club los Hateful Four de la foto superior. Hugo Camacho es editor en Orciny Press y muchas otras cosas que aquí explica, además de uno de los principales impulsores del género bizarro en nuestras tierras. Francisco Jota-Pérez es un escritor alucinado que cada vez saca libros mejores y más desconcertantes. Josep Lapidario, bueno, pues soy yo. Y Zeta es el padre de la criatura, el fan de Ligotti que tuvo la idea de juntar a estos cuatro jinetes descabalgados del Apocalipsis en torno a una mesa. 

    El primer encuentro del club fue muy entretenido: una decena de mutantes charlamos sobre literatura, ensayos, bizarrías, magia, terror, extrañamiento y la reina Letizia, no necesariamente en ese orden. Quedaron seleccionados los libros a comentar en los siguientes encuentros: en ABRIL hablaremos de Ángeles fósiles de Alan Moore y Las canciones de los durmientes de Layla Martínez; en MAYO le llegará el turno a La casa de arenas movedizas de Carlton Mellick III y La conspiración contra la especie humana de Thomas Ligotti. Ya avisaré por aquí de las fechas exactas. Sois más que bienvenidos a venir, cometer atrocidades con nosotros y sugerir vuestras propias lecturas mutágenas que con gusto compartiremos entre todos. ¡Os esperamos!

    Los cuatro primeros libros atroces. The first of many…

  • Tattooatados – Canción de cuerda y tinta

    Marlene

    Hace ya unos tres años me presenté en el Club Rosas 5 para colaborar en el proyecto Tattooatados de Tentesion, que debía combinar ataduras y tatuajes. Nada más llegar, Tentesion me puso un montón de ositos de peluche en las manos, me presentó a una chica muy maja y me dijo: “átale estos ositos por el cuerpo”…  No es lo más raro que ocurriría en los meses siguientes.

    Ante la cámara de Tentesion fueron pasando serpientes, gatos egipcios, jeringuillas amenazadoras blandidas por cándidas enfermeras, acordeones gigantes, maquillajes imposibles… Fueron domingos delirantes, agotadores pero divertidísimos, en que quince atadores acabamos liando entre cuerdas a más de doscientos modelos tatuados, mujeres y hombres. Ha habido mucha más presencia masculina en Tattooatados que en el Shibari Experience, por motivos que no tengo aún del todo claros. 

    Por fin ha salido publicado el libro que recopila todas las fotografías, y ha quedado PRECIOSO. Papel de buena calidad, tamaño grande y precio razonable. ¡Daos prisa para conseguir un ejemplar, que la edición es de solamente 666 ejemplares, hay muchos ya reservados y NO habrá una segunda edición! Se puede comprar en varias tiendas: Freaks Books, Alkimia Bcn, LoveStopBcn, Balas Perdidas Goldtattoo y en Club Rosas Cinco… O pidiéndolo por correo en tattooatados@blackbiblebooks.com o en https://www.facebook.com/blackbiblebooks

    Y ya que estamos en mi blog, traigo el prólogo que escribí para el libro y que aparece en sus primeras páginas…

    PRÓLOGO – Canción de cuerda y tinta

    Según las creencias tradicionales de la isla de Borneo, un espíritu llamado Maligang custodia el Río de los Muertos. Si el alma de un recién fallecido puede enseñarle a ese guardián un tatuaje en el cuerpo, Maligang le dejará cruzar el río y llegar al paraíso del Bawang Daha, el Lago de Vida. Si el muerto no está tatuado, Maligang arrojará su alma al río, donde será devorada eternamente por los peces. Mitos similares otorgando privilegios a los espíritus de los tatuados aparecen en culturas de todo el mundo, desde la sioux de Norteamérica a la de los maorís de Nueva Zelanda, lo que convierte el Más Allá en el paraíso de los tatuados. Si esto es así, Tentesion ha logrado una proeza más allá de las habilidades de cualquier sacerdote, mago o parapsicólogo: convertir un lugar, la primera planta del Club Social Rosas 5, en un pedacito de Más Allá, capturando allí entre cuerdas a más de un centenar de tatuados y tatuadas.

    El impulso de perforar la piel y modificarla de por vida con hermosos diseños ha aparecido bajo muchos disfraces a lo largo de la historia: marca distintiva de la realeza, muestra de amor, reclamo sexual, señalizador de valor en el combate, decoración estética… Siempre ha estado, de un modo u otro, relacionado con aspectos emocionales de la psique, y tiene un componente sensual que se mantiene, nunca mejor dicho, a flor de piel.

    Las cuerdas, por su parte, son un potentísimo fetiche: el bondage es el arte de provocar una respuesta erótica usando inteligentemente cuerdas bien apretadas. Su variante japonesa recibe el nombre de shibari o kinbaku, y su origen resulta fascinante… Los samurais empleaban cuerdas para atar y torturar prisioneros mediante un elaborado arte marcial llamado hojojutsu, que fue tranformado durante el pasado siglo de arte marcial en arte erótico. Alguna vez he descrito el shibari como un cruce de polvo, tango y combate de artes marciales. Quien es atado disfruta de la caricia de las cuerdas sobre la piel y la sensación de sentirse inmovilizado, expuesto y dominado… pero al mismo tiempo abrazado, relajado y protegido. Una atadura es un rastro, un mapa de las caricias de la cuerda durante el proceso. Las marcas del shibari sobre la piel son temporales (duran apenas unos minutos) y las de un tatuaje son permanentes, pero ambos dejan huella para siempre en el alma.

    En este libro Tentesion ha reunido tatuajes de mil estilos diferentes y los ha combinado con mil formas distintas de ataduras. En ninguna fotografía aparecen prendas de ropa, pero difícilmente podrían considerarse fotos de desnudos: todas las modelos lucen auténticos vestidos formados a partes iguales por tatuajes y cuerdas. No es casualidad que por ejemplo en las cálidas islas Marquesas los tatuajes sustituyeran durante mucho tiempo a la ropa… y he asistido a más de una fiesta y más de dos en que el único traje que llevaba alguna amiga consistía solamente en cuerdas bien colocadas.

    Cada tatuaje tiene la firma inequívoca del artista que lo plasmó sobre la piel, y algo parecido ocurre con las ataduras. Me permito a ese respecto lanzar un pequeño reto dirigido al lector, tenga o no experiencia en el mundo del bondage: reconocer los estilos de cada atador a partir de las fotografías. Al principio puede parecer difícil, como distinguir dos compositores similares de música clásica, pero tras unas cuantas páginas cualquier lector avispado llegará a algunas conclusiones sobre cómo cada atador se relaciona con sus cuerdas. Distinguirá entonces la exuberante belleza geométrica de Noshibari, la elegancia precisa de Desper_TNT y Spansul, la originalidad explosiva de Malporro y Rock&Wolf, la hermosa imprevisibilidad creativa de Laotra y Kuss, las variaciones armónicas sobre ataduras clásicas de Braxter y Zor, o mis propias incursiones en el bondage occidental o los patrones abstractos. Podrá incluso vislumbrar los estilos de colaboradores internacionales puntuales como Dr. Phil, McPhisto o el gran nawashi (“artista de la cuerda”) Monko, a quien tuvimos el honor de acoger en Barcelona como inspirador de muchas de las complejas ataduras de este libro.

    Cada imagen posee su propia melodía formada a partir de elementos que se combinan y recombinan: maquillaje, cuerda, tatuajes, expresión corporal del modelo. En ocasiones uno de estos elementos adquiere protagonismo sobre el resto, otras veces alguno pasa aparentemente desapercibido… En cualquier caso el conjunto forma una música armónica y bien estructurada que puede oírse pasando las hojas lentamente, una hipnótica canción de cuerda y tinta en la que cada nota tiene su lugar.

    Ha sido un honor y un placer colaborar en este proyecto, una locura que ha requerido meses de trabajo, litros de cafeína, kilómetros de cuerda de variados colores y la ayuda desinteresada de decenas de personas entre modelos, maquilladores, atadores, los dueños del Club Social Rosas 5 y, por supuesto, el arte fotográfico de Tentesion y Medora.

    Disfrútalo. Déjate llevar por la canción.

     

  • 50 libros al año: cosecha 2015

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    Tras dos años de parón, recupero la costumbre (heredada de Guillermo LPD) de comentar los libros leídos durante el año, con la intención de llegar al menos a cincuenta… Por ningún motivo en particular más allá de fijar un número cualquiera. Este año ha habido un poco de todo: mucho ensayo sobre arte, bastante fantaterror…

     

    Los cinco que más me han gustado

    1.- Pasaje a las dehesas de invierno, de Francisco Jota-Pérez (Esdrújula): *****

    Soy fan fatal de Jota-Pérez desde que tras acabar Orígenes del lodo soñé extensa (y angustiosamente) con homúnculos de barro… Lo que es una forma de decir que la prosa poética desconcertante y compleja de este hombre logra meterse en el inconsciente con una efectividad sorprendente, como si estuviera escrita en el código máquina del cerebro. Del mío al menos. En Pasaje hay de todo, mezclado con la batidora alógica de los sueños: paseos psicogeográficos por el Clot, ultraviolencia aleatoria, un tipo muy particular de brujería, viudez y fantasmagoría lírica.


    2.- El niño que se desnudó delante de una webcam, de Jose Serralvo (Libros del Lince): *****

    Ya comenté esta novela absurdamente divertida en la web de Jot Down.


    3.- Juana la maliciosa, de David Bowman (Ediciones del Serbal): *****

    Esta pequeña maravilla, que llegó a mis manos a través del escritor Miguel Aceytuno, hubiera ganado de calle el premio La Sonrisa Vertical si aún existiera… Y sin embargo no es exactamente una novela erótica aunque esté rebosante de escenas tórridas, sino más bien un retrato social dolorosa e inesperadamente cruel.


    4, 5 y 6.- El mapa del tiempo, El mapa del cielo, El mapa del caos, de Félix J. Palma (Plaza y Janés) ****

    Había oído hablar mucho de esta trilogía victoriana centrada en reinterpretar tres clásicos de H.G.Wells: La máquina del tiempo, La guerra de los mundos y El hombre invisible. Los leí sin saber muy bien qué esperar: reconstrucción histórica, ciencia ficción o fantasía… El resultado es una mezcla inteligente que picotea de las tres. La narración es relativamente clásica y ahí reside gran parte de su encanto: es una obra de artesanía imaginativa y absolutamente pasapáginas. Según el autor los libros pueden leerse en cualquier orden, pero francamente no lo recomiendo: respetar el orden de publicación permite preservar muchas de las sorpresas y giros argumentales.


    7.- Ahora intenta dormir, de Emilio Bueso (Valdemar): *****

    Magnífico recopilatorio de cuentos breves, algunos inéditos y otros previamente publicados en diversos rincones. Pesadillas de hospital, gélidas fábulas postapocalípticas, deslizamientos de la realidad, horror experimental (¡qué magnífico el primer cuento, que busca el horror en la luz en lugar de en la oscuridad!), un cuento lovecraftiano que puede leerse como partida de La llamada de Cthulhu y una maravilla final llamada El hombre revenido, terror gótico cruel y sanguinolento a la vieja usanza. Todo muy recomendable.

     

     

     

     

     

    Japonismos

    8.- El infierno de las chicas, de Kyusaku Yumeno (Satori): ****

    Tres historias entre el thriller y el retrato psicológico, protagonizadas por mujeres de armas tomar maltratadas por la sociedad japonesa de principios del siglo XX. El autor, un novelista imaginativo y fantástico cuyo nombre literario fue, literalmente, “persona que siempre sueña”, utiliza cartas y extractos de prensa para trazar historias retorcidas y con un punto cruel. Como muestra, este párrafo puesto en boca de una de las narradoras que bien podría ser una proto-Spider Jerusalem: “llegué a ver a la gente de esta sociedad e incluso a la de la Tierra entera, como una muchedumbre de pequeños insectos que hubieran sido depositados en el interior de un inmenso vacío desde su nacimiento. Y sentí que, tratándose de insectos dedicados a hacer el Mal con aspecto imperturbable, muy bien podía yo con la misma sangre fría dedicarme a espachurrarlos. Fue en esos días cuando se me ocurrió que debía ser muy interesante convertirme en algo como mujer periodista”.


    9.- El santo del monte Koya y otros relatos, de Izumi Kyoka (Satori): ***

    Cuatro relatos sutilmente sobrenaturales del padre de la “novela gótica” en Japón, con permiso de Edogawa Ranpo. Mi favorito es el primero, el más breve, una historia llamada El quirófano que habla de amor, muerte, secretos inconfesables y sangre que fluye a borbotones.

     

    10.- El señor Nakano y las mujeres, de Hiromi Kawakami (Acantilado): ***

    Retrato costumbrista del Japón contemporáneo tomado a pie de calle, alrededor de una tiendecita de objetos de segunda mano. Personajes cercanos, humor melancólico y sutileza sentimental.

     

    11.- Cosas de Japón. Apuntes y notas del Japón tradicional, de Basil Hall Chamberlain: ****

    Durante la era Meiji Japón se abrió bajo amenazas al comercio con occidente tras dos siglos de aislamiento; primero cautelosamente, luego tratando a tumba abierta de aprender de los extranjeros. Durante sus años en la Universidad Imperial de Tokyo, Chamberlain fue publicando sus observaciones sobre un país que llegó a entender y amar profundamente… aunque sin dejar que ese cariño se interpusiera en su certera y afilada visión de su arte, cultura, historia y mitología. Imprescindible para cualquier niponófilo.

     

    12.- Karada. El cuerpo en la cultura japonesa, de Michitaro Tada (Adriana Hidalgo): ***

    Un recorrido por los significados que encierran para la mentalidad nipona las partes del cuerpo humano. Leyéndolo puede averiguarse el porqué del gesto japonés de señalarse a la nariz para referirse a uno mismo, o la sensualidad desbordante de la nuca y los tobillos, o la tradicional y ya en desuso manera namba de caminar, avanzando manos y pies del mismo lado en lugar de los opuestos…


    13.- Los misterios de la sabiduría inmutable: el arte zen del manejo de la espada, de Takuan Soho (Ed. José de Olañeta): ****

    ¿Dónde debe situar la atención un esgrimista durante un duelo? ¿En la espada? ¿En el enemigo? ¿En los brazos? Librito corto y contundente sobre zen, meditación y el filo de la mente que corta y divide.

     

     

    Fantasía, ciencia ficción, terror

    14.- El caballero de los Siete Reinos, de George R.R. Martin (Gigamesh): ****

    Cien años antes de los eventos narrados en Canción de hielo y fuego, un joven caballero errante llamado Duncan se dirige a un torneo en el que va a apostar todo su futuro… si consigue participar. Gigamesh ha publicado con muchísimo cariño las tres primeras novelas cortas de las aventuras de Dunk y Egg, más ligeras que sus hermanas mayores pero igualmente adictivas.


    15.- El mundo de fuego y hielo, de George R.R. Martin (Gigamesh): *****

    Una joya que no puede faltar en la biblioteca de cualquier aficionado a Canción de hielo y fuego; la historia de los Siete Reinos antes de la conquista y tras el desembarco de los Targaryen. La edición está cuidadísima, las ilustraciones son preciosas y la narración aclara y amplía muchos sucesos que en la saga de novelas se nombran de refilón.


    16.- Qué difícil es ser dios, de Arkadi y Borís Strugatski (Gigamesh): ****  

    Sátira política, novela de aventuras, ciencia ficción salvaje… Una maravilla breve y letal sobre la crueldad, el atraso y la estupidez. Tengo pendiente ver la adaptación al cine, con una pintaza excelente.


    17.- El misterio de la isla de Tökland, de Joan Manuel Gisbert (Espasa): *****

    Este libro marcó a fuego mi infancia, contagiándome un amor incondicional por la lectura, los enigmas, el sentido de la maravilla, los laberintos y la magia de la narrativa. Cualquier excusa para releerlo de adulto es buena, y la sensación cálidamente melancólica que produce recuerda a la de sentarse en un columpio abandonado de un parque infantil.


    18.- Universo de locos y otras novelas de marcianos, de Frederic Brown (Gigamesh): ****

    Tres historias reunidas en un solo tomo. Universo de locos es una parodia divertidísima de los tópicos de la ciencia ficción pulp y un amable capón a los die-hard fans del género. Las estrellas desafiantes muestra una visión plausible y agridulce de los primeros años de la conquista espacial. Y ¡Marcianos, largo de aquí!, mi favorita, es una larga y crudelísima broma sobre la invasión definitiva: extraterrestres invencibles que más que sojuzgarnos, lo que quieren es tocarnos los cojones.


    19.- Muerte de la luz, de George R. R. Martin (Gigamesh): *****

    Aún no había tenido oportunidad de hincarle el diente a la primera novela de Martin, de la que me habían hablado tan bien que temía verme decepcionado. No ha sido así: en Muerte de la luz he encontrado personajes creíbles, una narración ágil, compleja y bien sostenida, un clímax original y satisfactorio y, sobre todo, una melancólica sensibilidad romántica profundamente realista. Además, como fan de la poética de los lugares abandonados, he disfrutado enormemente explorando los paisajes decadentes de un planeta entero moribundo.


    20.- Extraños eones, de Emilio Bueso (Valdemar): ***

    Un cambio discutible de escenario y un par de personajes prescindibles no lastran demasiado una novela lovecraftiana magnífica y terrible, llena de buenas ideas y un estilo ágil y apropiadamente enloquecido. En especial la primera parte, con la vida cotidiana de un grupo de niños callejeros en un cementerio de El Cairo, está escrita con tanta energía que logra que te importen de verdad esos críos y todo lo que les sucede después.


    21.- Locus solus, de Raymond Rousel (Capitán Swing): *****

    Cuántas maravillas esconde el jardín-palacio del científico e inventor Martial Canterel… Retablos fantacientíficos de complicación creciente, sueños dotados de una implacable lógica interna, sense of wonder cristalizado. Gasolina de alto octanaje onírico para alimentar el inconsciente.


    22.- The wind through the keyhole, de Stephen King (Grant): ***

    Continuación (o más bien apéndice extra insertado a media narración) de la serie de la Torre Oscura. Una historia intrascendente, pero que sirve de excusa para reencontrarse con Roland, su heterogéneo ka-tet y Flagg, el mal de mil caras.


    23.- Ciencia ficción: Nueva guía de lectura, de Miquel Barceló (NOVA): ****

    Ya hablé de esta esperadísima guía en mi reseña jotdowner al respecto.


    24.- El Señor de la Luz, de Roger Zelazny (Minotauro): *****

    La tercera ley de Clarke afirma que cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Aquí Zelazny eleva las apuestas: ¿y si existiera la tecnología capaz de proporcionar a unos pocos humanos los poderes de un dios? ¿Cómo sería una sociedad en que los dioses del panteón hindú fueran tangibles, inmortales y rigeran los destinos de la humanidad? Zelazny establece un dificilísimo equilibrio entre el tono fantástico-mítico y el tecnocientífico, tejiendo una historia compleja, bien ligada e inteligente.

     

    Ensayos

    25.- La Furia, proclamas y manifiestos de una revolucionaria caníbal, de Théroigne de Méricourt y otros autores (La Felguera): ****

    Imprescindible y cuidadosamente editado repaso a la vida de una protofeminista que participó en la Revolución Francesa y mereció un mejor final que el que le deparó la vida: traicionada y recluida en un manicomio. Dijo Baudelaire en Las flores del mal: “¿Habéis visto a Théroigne, amante de las matanzas, / excitando al asalto a un pueblo sin calzado, / con las mejillas y los ojos de fuego, representando a su personaje, / y subiendo, con el sable en la mano, las escaleras reales?”.


    26.- Accionismo vienés, de varios autores (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo): ****

    No explicaré aquí nada de este catálogo porque aún no ha salido publicado el texto que he escrito para la web de Jot Down sobre el demente mundillo del accionismo vienés… Adelanto que habla de performances con sangre, sudor, semen, lágrimas, saliva, vómito y demás fluidos corporales.


    27.- Historia de la mierda, de Dominique Laporte (Pre-Textos): ***

    Al visitar la exposición del MACBA dedicada al escritor maldito Osvaldo Lamborghini me fijé en los libros de su biblioteca privada: Perec, John Cage, Tzara… Y la Historia de la mierda, que me llamó lo suficiente la atención como para comprarlo más tarde y acabar defecando un ensayo sobre el excremento.


    28.- La invención del cuerpo, de Carmen Sánchez (Siruela): ****

    Ensayo breve pero apasionante sobre la representación del cuerpo desnudo en el arte clásico: me resultó imprescindible para escribir sobre escultura erótica.


    29.- Bound&Gagged: a secret history of obscenity in Britain, de Alan Travis (Profile Books): ***

    Referencia detallada e indispensable para escribir este artículo sobre censura y puritanismo británico para el JD#12 en papel.


    30.- El arte último del siglo XX: del posminimalismo a lo multicultural, de Anna María Guasch (Alianza): **

    Ensayo un tanto árido pero claro y completísimo sobre las tendencias del arte contemporáneo de posguerra.


    31.- El impacto de lo nuevo, de Robert Hughes (Círculo de Lectores): *****

    Precioso libro profusamente ilustrado que repasa el arte del siglo XX a raíz de un famoso programa televisivo de la BBC. Explicaciones claras (y en algún caso, discutibles) de un autor que no se muerde la lengua.


    32.- ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos, de Will Gompertz (Taurus): ****

    Cuando empecé a documentarme sobre arte contemporáneo iba más perdido que uno de mis amados pulpos en un garaje, hasta que compré esta joya que explica de forma didáctica, clara y ecuánime el extraño recorrido que ha siguió el arte en el siglo XX. A destacar el mapa de metro que recorre metafóricamente los movimientos artísticos del s. XX con irónica precisión.  


    33.- El tiburón de 12 millones de dólares, de Don Thompson (Ariel): **

    Los entresijos económicos del arte contemporáneo explicados en (excesivo) detalle, desde las triquiñuelas de las casas de subastas a las técnicas de marchantes y galeristas.


    34.- Radical museology, de Claire Bishop (Ed. König): **

    Breve ensayo ilustrado sobre las direcciones que pueden tomar los museos de arte contemporáneo. Resulta interesante no tanto por sus conclusiones como por las referencias a los tres museos que usa como ejemplo: el Reina Sofía, el Van Abbemuseum de Eindhoven y el MSUM de Ljubljana.


    35.- La ciencia del color: historias y pasiones en torno a los pigmentos, de Ana von Rebeur (Siglo XXI): **

    Didáctico y entretenido repaso a la historia de los colores: cómo se consiguen, qué sensaciones provocan… Un tanto superficial, pero sugiere muchas líneas de investigación.


    36.- La gana de l’artista, de Antoni Llena (Edicions 62): ***

    Reflexiones dispersas sobre el arte extraídas de artículos y ensayos breves, a veces muy lúcidos, a veces demasiado ensimismados. Me quedo con esta magnífica frase: “pintar no es jugar con pinceles y colores, ni tampoco renegar de ello, por mucho que haya quienes quieren creerlo. Es una forma de querer reencontrar, más allá y como desconocido, lo que ya sabemos. Es un ejercicio de memoria y de olvido al mismo tiempo”.


    37.- Just my type,de Simon Garfield (Profile Books): ***

    Tras escribir sobre caligrafía japonesa en Jot Down me dije que ya era hora de investigar sobre tipografía occidental… Devorando este entretenidísimo ensayo sobre tipos de letra he descubierto más de lo que imaginaba sobre la compleja vida sexual del diseñador de la Gill Sans, las circunstancias tras el nacimiento de la Palatino o el placer culpable de escribir en Comic Sans.


    38.- ¿Qué pasaría si…? Respuestas serias y científicas a todo tipo de preguntas absurdas, de Randall Munroe: ***

    Quien haya seguido losWhat if de XKCD habrá leído ya el 75% de este libro, que esperaba tuviera más material original. El poco que hay es realmente bueno, eso sí.

     

     


    39.- Exégesis, de Alejo Cuervo (Gigamesh): ****

    Reflexiones atinadas y experiencias del Papa Alejo Cuervo sobre las tripas del mundillo editorial, el problema de la midlist y la tendencia de tantas editoriales a descuidar el libro de fondo frente al superventas de turno.


    40.- Antimanual de sexo, de Valérie Tasso (Temas de Hoy): ***

    Las reflexiones sexuales de Tasso siempre le dejan a uno pensativo, más en un libro como este en el que desmonta, a su manera, mitos y tópicos sobre el sexo. Traigo aquí un fragmento que me recordó enseguida a uno de mis artistas preferido: el fotógrafo Jesús Llaría y su hedonismo de bajo coste: “el hedonismo es una filosofía vital que prima el instante sobre el devenir, que reivindica la valentía sobre el miedo, que respeta la materialidad y gestiona lo que sucede sin despreciarse por lo que nunca sucedió, que aprecia la lógica de la vida y cuestiona la lógica de la muerte, que sabe que lo suficiente es suficiente, que busca el placer donde está y no donde se busca, que hace de su cuerpo su aliado y no su prisión, que desea sin que lo esclavice su deseo, que emplea su tiempo más que su dinero, que hace del placer un entendimiento y no un elemento de uso y que cree que la felicidad de los otros, que pasa por la de uno, es alcanzable a poco que la entendamos. El hedonista ejerce el difícil arte de establecer la paz consigo mismo”.


    41.- Quiero a mi fusil más que a ti, de Kayla Williams (entreLIbros): **

    Puede que no tenga mucho interés literario, pero esta crónica de los años en Irak de una mujer soldado estadounidense se lee en un suspiro y deja un sabor amargo en la boca. La intérprete Williams acabará, de forma más que probable, apareciendo como personaje en la serie de artículos Armada y peligrosa… si encuentro tiempo para continuarla.


    42.- El arte y la ciencia de no hacer nada, de Andrew J. Smart (Clave Intelectual): ****

    Mis tres pilares vitales son la gula, la lujuria y en particular la pereza, así que no pude resistirme a leer un ensayo científico que confirmaba lo que siempre había sospechado: la inactividad tiene un propósito biológico, papar moscas es una actividad más útil de lo que parece y la industriosidad estajanovista es letal para la inteligencia y la creatividad. Tengo pendiente escribir algo sobre todo ello, aunque me da algo de pereza.

     

    Narrativa

    43.- Kassel no invita a la lógica, de Enrique Vila-Matas (Planeta): ****

    Desde su colaboración con la artista Sophie Calle, Vila-Matas ha dado la impresión de querer combinar la literatura, su terreno habitual, con el arte contemporáneo… Y este libro va un poco en ese sentido: un ensayo novelado (o novela-reportaje, en fin) sobre su participación como invitado en la feria documenta de Kassel en 2012 y las obras de arte que pudo ver allí. Reflexiones interesantes sobre el arte y la vida, que viene a ser lo mismo.  


    44.- El cementerio de Praga, de Umberto Eco: ****

    Incomprensiblemente, aun siendo fan confeso de El péndulo de Foucault no había encontrado aún el momento de hincarle el diente a El cementerio de Praga. Y me he encontrado con una deliciosa comedia trágica (o una tragedia cómica) fácil de devorar, llena de guiños históricos, revolucionarios garibaldinos, ocultismo en el París del siglo XIX y una buena cantidad de cinismo juguetón. Valga como muestra un fragmento de plena actualidad: “Un buen agente de inteligencia está perdido cuando ha de intervenir en algo que ya ha sucedido. Nuestro oficio estriba en provocarlo. Estamos gastando mucho dinero en organizar tumultos. No se precisa mucho: se toman unas docenas de ex presidiarios con algunos policías de paisano, se incendian dos quioscos y, cuando llegan los nuestros de uniforme, los arrestan a todos tras una aparente refriega. Así tenemos en vilo a los buenos burgueses y convencemos a todos de que hay que emplear las maneras fuertes. Si tuviéramos que reprimir tumultos reales, organizados quién sabe por quién, no nos las apañaríamos tan fácilmente”.


    45.- The bridge, de Iain Banks: ***

    Tras un brutal accidente de tráfico un hombre se ve sumido en un delirio triple que fragmenta su personalidad y le pierde en un mundo interior crecientemente hostil. Una joya de Iain Banks que anida buenas historias en matrioskas sucesivas.


    46.- Habitaciones privadas, de Cristina Peri Rossi (Menos Cuarto):  ****

    Cuentos breves de una autora magnífica que demuestra una incisiva y a ratos melancólica profundidad psicológica en cada página.  Eso sí, la prefiero como poetisa.


    47.- La cápsula del tiempo, de Miqui Otero (Blackie Books): ***

    Una puesta al día y adaptación al mundo adulto de los famosos libros de Elige tu propia aventura, que por suerte no juega la carta “nostalgia” más que en momentos muy contados.


    48.- La conquista del oeste, o la muerte de Uli Zuma, de Néstor Mir (Malatesta): ****

    Muy interesante y absolutamente bolañesco diario multimedia de viaje, unos Detectives Salvajes con música en lugar de literatura. Un autor que habrá que seguir de cerca… Aquí el trailer del libro.


    49.- Cartas del yagé, de Allen Ginsberg y William Burroughs (Editorial Signos): ***

    Una serie heterogénea de cartas y textos relacionados con el yagé o ahayuasca. Si uno de los efectos de la planta es mostrarnos el yo más íntimo, Burroughs no sale muy bien parado: sus torpes descripciones de la experiencia (que el muy animal complementó con barbitúricos) contrastan vivamente con las despiertas y cautelosas reflexiones de Ginsberg.


    50.- Sin título, de Alejandra Bilbao

    No busquen este libro en bibliotecas o librerías porque no se ha publicado aún ni tiene título definitivo… Me lo envió por mail su autora, una pintora mexicana con un buen futuro literario por delante. Su primer texto es una novela autobiográfica que recoge una experiencia dolorosa con una admirable presencia de ánimo: el diagnóstico de cáncer a un familiar cercano. Tengo pendiente enviarle a su autora una reseña con algunas sugerencias: por ahora no puntúo el libro pero dejo constancia de su existencia porque me ha gustado mucho su aire luminoso y extrañamente positivo ante la catástrofe.


    51.- Play Room, de Patricia Muñiz (Underbrain Books): ****

    Last but not least, el año pasado leí esta divertidísima marcianada ultraviolenta de una autora que hay que seguir de cerca. Un auténtico pasapáginas erótico-festivo escrito con inteligencia y osadía. Y qué les voy a contar de la preciosidad de portada.


  • Lo que he perpetrado en 2015 en lugar de otras cosas más interesantes

    Foto de Claudia Ávila

    Durante este 2015 no he escrito nada en el blog, pero no me he pasado todo el año rascándome la barriga… O bueno, sí, pero alternando el rascado con alguna otra actividad. Eso sí: por de pronto me he quitado bastante como organizador de fiestas y eventos, porque coño, creo que ya he cumplido. Pero he estado liado con otras cosas, a saber…

    Libros, textos y artículos

    • A Marte es una maravillosa marcianada en la que comentamos quince museos de arte contemporáneo a cual más extraño y original. A mí me tocaron el MACBA, el CCCB y el tarraconense MAMT, lo que me permitió respectivamente imaginar arqueólogos del futuro, salvar la Tierra de la destrucción a manos de un marciano y pasear por la cueva urbana más grande del país. Me lo pasé de puta madre con estos textos, y de ahí ha salido mi interés actual por el frecuentemente absurdo y siempre apasionante mundillo del arte contemporáneo.

    • En el JD100 Series Juveniles escogí dos joyas niponas: Rurouni Kenshin e Inuyasha… No son las más populares del mundo, pero quien las recuerda las ama. El libro en su conjunto es una gozada: reseñas divertidas, absurdas, informativas o cataclísmicas sin caer ni una vez en la nostalgia baratuna. Por el programa No Ho Sé de Joan Maria Pou en RAC1 pasamos Inma Garrido, Jenn Díaz, Guillem Sans y yo mismo para comentar la jugada: aquí podéis oírnos hablando de la caca de la Arale y su relación con Sensación de Vivir
    • En el JD100 Ciencia Ficción hablé de Cube y Moon, dos maravillas paranoicas que ganaron sendos Festivales de Sitges. En una de las reseñas dejé que se me fuera un poco la olla, ya veréis…

    Del libro JD100:Ciencia Ficción

    En las Jot Down trimestrales en papel (¡compradlas, que merecen la pena!):

    • En la JD#10 (FILIAS Y FOBIAS) hablé de asfixiafilia, breath play o breath control, como prefiráis, afición psicosexual muy peligrosa y muy placentera al mismo tiempo. Salen Scott Smith, David Carradine y Jay Wiseman
    • En la JD#11 (MIEDO) recordé al pobre hombre que murió follando con una gallina y a muchas otras víctimas de muertes ridículas y lamentables.
    • En la JD#12 (REINO UNIDO) intenté rastrear los inicios del puritanismo británico y la censura de libros, vídeos y (muy recientemente) ciertos tipos de pornografía alternativa.
    • En la JD#13 (PECADO) escribí algo diferente, un recuerdo en primera persona sobre cómo y por qué empecé a atar bellas señoritas, y cómo se explica que resulte placentero hacerlo.

    No es un sable láser

    Por primera vez pude hacer entrevistas jotdowners, tras años muriéndome de ganas:

    •  José Valenzuela y yo entrevistamos al mismísimo Papa Alejo Cuervo, editor y dueño de Gigamesh, templo del vicio y la subcultura.
    • Durante la feria MARTE pude hablar con Abel Azcona, performer siempre polémico con una historia personal chunguísima y la cabeza más amueblada de lo que podría parecer al primer vistazo.
    • Y el día de mi cumpleaños entrevisté a Ferran Barenblit, nuevo director del MACBA, que resultó cumplir años el mismo día. Hablamos de ironía, performance, arte contemporáneo, utopías y charcos de agua bendita…

    Foto de Jorge Quiñoa

    En la web de JD me dejan (¡no saben lo que hacen!) bastante manga ancha para hablar de cosas raras:

    • Sublimé una experiencia chunga con un tipo al que admiraba y resultó ser imbécil hablando de las mil caras del odio.
    • Defequé un ensayo sobre la mierda que representó que mi primera aparición en la portada de El País digital fuera con la foto de un zurullo inflable gigante.
    • Tras tanto texto desagradable quise escribir sobre escultura erótica: Rodin y su cajón de manos, los éxtasis de Bernini, las marranadas de los relieves indios…

    Y tuve la oportunidad de escribir dos reseñas literarias:

    • Tras mogollón de años de espera, la NOVA guía de lect… Nueva Guía de Lectura de Miquel Barceló salió al fin publicada. Imprescindible, polémica y necesaria.
    • Mi compañero de revista Jose Serralvo escribió un cóctel molotov literario, una novela valiente, diferente y absurdamente divertida.

    Y una noticia que saló en verano: mensualmente aparecería junto a El País en los quioscos una nueva revista llamada Jot Down Smart, que mezclaría artículos de la web con nuevas piezas. Quedé contentísimo al ver aparecer en el primer número mi artículo tentacular, y en el tercero el del sexo oral acompañado de fotazas de Jesús Llaría. 🙂 

    Páginas del Jot Down Smart #3

    Un texto que escribí hace tiempo para la web de Jot Down le gustó a la gente de la editorial La Felguera, que me propuso ampliarlo al doble de longitud y publicarlo en un tomo que preparaban llamado Mundo Subterráneo. Soy fan fatal de todo lo que publica La Felguera desde que cayó en mis manos La Facción Caníbal de Servando Rocha, así que no tardé ni un segundo en decir que sí. Ha sido un auténtico honor aparecer en un libro tan bien editado y en la abrumadora compañía de Frank G. Rubio, Javier Urdanibia, Javier Calvo, Elena González, David Bizarro, Grace Morales y Álex Portero, Aún no me lo creo, la verdad. 🙂

    Y a través de Tentesion me llegó la oportunidad de escribir un artículo breve sobre shibari en la revista Eikyô, influencias japonesas. Me alegró muchísimo que una publicación generalista como esta se haya atrevido no solo a hablar del tema sino a llevarlo a portada, con una fotaza de Tentesion correspondiente a la primera visita del nawashi Monko a Barcelona. Recomiendo mucho que os hagáis con un ejemplar

    Foto Tentesion, atadura de Monko

    He escrito también el prólogo para los dos últimos libros del magnífico Tentesion: Shibari Experience y Tattooatados. En ambos tuve la oportunidad de participar también como atador, más en el segundo que en el primero… Llevaba toda la vida admirando a Tentesion y queriendo participar en sus proyectos, así que estoy contento como unas castañuelas. 🙂

    Y gracias al gran Javi Marcos pude participar en la XXI edición de Pregunta al Consejo, una sección de Los Siete Reinos en que se intentan responder preguntas especulativas de los lectores de Canción de Hielo y Fuego. A ver si en 2016 el gordocabrón acaba Vientos de Invierno y empezamos a tener respuestas…

    En la radio

    Este año he seguido participando como tertuliano pervertido en Les mil i una nits de Maria de la Pau Janer. Ahí he tenido la posibilidad de hablar de mis temas favoritos: la sexualidad en Japón (del hentai al burusera), el vocabulario sexual más enrevesado o la pasión por el bondage: si en 2015 até en directo a Roser Amills, este año me tocó con Chiara Diletto para sorpresa de Pere Escobar, que entró en el estudio cuando aún la estaba desatando. 🙂 

    Con Mystic en la radio

    Me ha tocado hablar de los placeres que proporciona un gancho anal, de la mierdisaga de las 50 Sombras de Grey, del postureo sexual (no respecto a fingir sino a adoptar posturas inverosímiles), de la sensualidad de los uniformes, los disfraces de los furries o los mejores museos eróticos del mundo. 

    Visitaron el programa mis amigos de Proyecto Naschy para hablar de sexo y terror, y además de vampiros y zombies, hubo oportunidad de hablar de momias en el especial de sexo en el Antiguo Egipto. Y he coincidido ya dos veces con mi admirada Mistress Minerva y su pareja el mentalista Luis Pardo, para hablar de formas de dominación y de sexo satánico (y de Carabanchel). 

    Con Luis Pardo, Maria de la Pau Janer, Mistress Minerva y Pep Blay

    Sex Academy

    • A través de la gente de Sex Academy he ido impartiendo talleres y clases privadas tanto de shibari como de introducción al BDSM. Aparecimos en un reportaje del Interviu de la primera semana de octubre, con imágenes tomadas en La Orbita de IO. 🙂 

    • Durante el verano propusimos al Museu Eròtic de Barcelona aprovechar el jardín interior tan chulo que tienen para hacer una charla sobre BDSM: 50 imágenes para conocer (y amar) el sadomasoquismo.

    Foto del flyer Tentesion, modelo Ana Torrent

    • Me encantó participar en el Aniversario del Rosas 5 con una charla un tanto diferente centrada en la relación entre sadomasoquismo e Historia del Arte: 2000 años de arte erótico sadomasoquista. Óleos de mártires, damiselas en apuros y performers con una relación peculiar con el dolor… 

    Foto de Tentesion

    • Mezclando un poco ambas charlas quedó una presentación bedesemera para la gente Golfxs con principios, la primera de (espero) muchas más colaboraciones. 

    Shibari

    Los últimos dos años han sido magníficos para el shibari en España: han pasado por Barcelona Monko, Kanna y Kazami Ranki, por Gijón Hajime Kinoko, por Madrid Akira Naka.

    A principios de 2015 el nawashi Monko volvió por segundo año consecutivo a Barcelona… La verdad es que me llena de orgullo que las dos únicas salidas al extranjero de Monko hayan sido para venir a esta ciudad. 🙂 Aún tengo pendiente escribir detalladamente sobre la experiencia, pero aquí comentaré que acabé agotado pero contentísimo; no solo por haber vuelto a charlar con Monko y su acompañante, sino también por conocer a su encantadora discípula Kinko. Nos juntamos en los talleres y la fiesta decenas de personas procedentes de siete países diferentes, y todos aprendimos un montón.

    Foto y atadura nawashi Monko

    Y aprovecho también para dar gracias de nuevo a todos los que ayudaron durante la visita… Sobre todo a Javier y Kass, dueños de La Orbita de IO (local en que se celebraron los talleres y fiestas), sin cuyo apoyo constante a todos los niveles, currazo increíble y energía inagotable no hubiera podido llevarse a cabo la visita. Un abrazo, coño.

    Artículo en El Periódico

    • Y hablando de La Órbita de IO: allí se grabó este reportaje aparecido en La Vanguardia, en el que Albert Domènech habló de la realidad en torno al BDSM y desmontó muchos prejuicios habituales al respecto. Me encantaron el artículo y el vídeo breve que lo acompaña, aunque los comentarios de la noticia sean un horror abisal… Como por otra parte suele ocurrir. 

    • También El Periódico dedicó un artículo a La Órbita de IO… El sótano del sado, con motivo de la primera visita de Osaka Dan a Barcelona. Una buena zambullida en el sótano bedesemero más interesante de Barcelona. 🙂
    • Se me fastidió por varios motivos la ansiada visita a Gijón para conocer a Kinoko y no pude asistir al taller de Kazami Ranki, pero sí pude verle en acción en la fiesta que organizó recientemente Kinbaku Untied en Barcelona. Un fiestón, por cierto, con demostraciones de shibari de maestros internacionales de primera fila. 

    Foto de Claudia Ávila

    • He estado enseñando shibari a mi amada Mystic Shell, que se ha convertido en poco tiempo en una atadora magnífica. Cada vez nos lo pasamos mejor atando gente a cuatro manos… 🙂

    Foto Manuel Diumenjó, modelo Monika Aln, atadores Mystic Shell y yo

    Otras movidas

    • Este año no he podido visitar el Festival de Sitges excepto para participar junto a John Tones en la presentación del nuevo número de Prosa Inmortal, dedicado a sexualidades aberrantes. No sé por qué pensaron en mí… En cualquier caso, me lo pasé tan bien que me salió un tentáculo en el dedo.

    • Y mi asignatura pendiente para 2016: montar más clubes del libro, que solo he organizado uno en todo 2015. Lo siento mucho: a veces se me desborda un poco todo… Uno de los habituales me ha dado ideas para modificar el formato y ver cómo podría hacerse más llevadero el trasiego de libros de un lado a otro. Stay tuned! 
    • Más propósitos de año nuevo: potenciar el proyecto conjunto de Yoga para shibari y SM, viajar de una maldita vez a Japón, conocer el Kinky Club gijonense y escribir más, mucho más… 
  • Sobre la primera visita del nawashi Monko a Barcelona

    Siempre me ha gustado atar mujeres con poca ropaEmpecé haciéndolo con una torpeza infame: visto con la perspectiva de los años, me extraña que mis partenaires de entonces no me mandaran al carajo. Pero en fin: hace diez o quince años encontrar información de confianza sobre ataduras de inspiración japonesa era misión imposible. Era la época en que las webs noventeras de SM se llenaban de “shinjus” y “sakuranbos” (versiones deformadas de ataduras niponas) y toda la información que llegaba de Japón era de cuarta o quinta mano. Pero ay, qué fotografías magníficas veíamos…

    Con el paso del tiempo empecé a encontrar maestros de confianza y mi currículum cuerdero se fue expandiendo poco a poco. Y es que durante los últimos cinco o seis años entramos en una nueva era de información veraz y fluida: varios atadores japoneses (nawashis) empezaron a viajar por Europa, Osada Steve y otros pasaron por Barcelona, y el shibari fue alcanzando (¡al fin!) una masa crítica que facilitaba organizar talleres, fiestas o performances con cierta garantía de éxito. Y mi sueño de traer nawashis japoneses a Barcelona (si Mahoma no va al monte Fuji, el monte Fuji viene a Mahoma) parecía acercarse cada vez más. Ya hablaré de otros atadores en futuros artículos. Pero hoy quiero hablar de Monko-san…

    Había oído hablar elogiosamente de las ataduras de Monko en varias ocasiones, pero no me familiaricé de verdad con su trabajo hasta que vi unas cuantas fotos de su estilo sacadas de un blog en japonés. Me fascinó su dominio de los hishis (diamantes de cuerda), su delicada precisión geométrica y su aparentemente inagotable repertorio de recursos: en cincuenta bellísimas fotos parecían no repetirse casi nunca posiciones o figuras. 

    No es fácil encontrar información sobre Monko: es un atador magnífico y con una técnica insuperable, pero no hace performance ni actuaciones. Contacté con él via Facebook, y al cabo de un tiempo y tras superar dificultades de comunicación se hizo evidente que había posibilidad de traerlo a Barcelona en su primer viaje fuera de Japón. La comunidad local de shibari acogió bien la noticia, más aún al enterarse de que Monko iba a REGALAR un taller de kinbaku en La Orbita de IO: sólo habría que cobrar un precio simbólico con el que pagar a la traductora y los gastos corrientes de la visita.  

    Y sobre esa visita de 2013 quiero comentar algunas cosillas…

    1) Comprobé que Monko-san tiene un trato fácil y alegre, y que combina esa buena actitud con una profesionalidad digna de elogio. Nada más descender del avión tras 19 horas de vuelo, y tras un brevísimo paso por el hotel para dejar las maletas, se lanzó a atar modelos, una tras otra, para una sesión fotográfica. Un cowboy de energía inagotable y humor volcánico e imprevisible, pero siempre en cualquier caso respetuoso.

    2) Durante una de las cenas con que tratamos de obsequiar a Monko (probamos un magnífico rabo de toro), me sorprendió mucho enterarme de que había sido principalmente autodidacta a través de la observación atenta y la reinterpretación de ataduras de todo tipo. ¿Cómo había llegado Monko a ese dominio tan espectacularmente fino de la técnica y a obtener una caja de herramientas “shibarítica” tan amplia? Encontré esa información interesantísima, un canto a la libertad del outsider que aprende algo de todos sin casarse necesariamente con una sola escuela o un solo maestro. La cena fue demasiado breve, así que me quedé con las ganas de profundizar en sus años de aprendizaje e influencias principales. Si todo va bien, el próximo enero averiguaré más al respecto. 🙂 

    3) Comprendí que Monko no enseña (ni aplica) técnicas de espectáculo o performance, sino sencillamente de shibari/kinbaku en estado puro, técnicamente insuperable, que luego cada cual pueda aplicar a su propio estilo de atadura y técnicas de escenario. Esto resulta valiosísimo: no resulta fácil encontrar maestros que enseñen las mejores técnicas de forma depurada y sin contagiar manierismos propios.   

    4) Comprobé el respeto que tiene Monko a las modelos. Cuando ata a una mujer que no conoce mantiene las distancias con ella: le regala una atadura bellísima, pero no toca donde no debe tocar sin pedir permiso explícito, ni asume por el hecho de estar atando que puede (o debe) jugar con la modelo. Esta actitud no es a veces bien entendida: hay quien lo interpreta como frialdad y distancia hacia las modelos. Yo vi un respeto poco habitual en un mundillo en que lo que abunda es tomarse demasiadas libertades. Eso sí: cuando Monko ató a la mujer que la acompañó desde Tokyo, la inefable Mayumi Nakano, se permitió tocar, jugar, azotar y provocar (cómo me reí con las frases obscenas que la traductora me traducía al oído, muy roja). 

    En conjunto fue una experiencia magnífica, de la que me llevé un recuerdo imborrable. De ahí que me llevara una enorme alegría cuando Monko anunció que volvería a Barcelona en enero de 2015, impartiría un nuevo taller y celebraría una fiesta en La Orbita de IO. Aquí tenéis toda la información necesaria para venir… Los talleres este año no pueden ser ya gratuitos (dos años seguidos de regalo sería abusar), pero existe la oportunidad de asistir como participante o como observador a un precio más reducido.

    Cada atador es un mundo: eso es cierto tanto para los nawashis japoneses como para los atadores locales. Todos tenemos nuestras neuras, estilos, habilidades, puntos fuertes y débiles, simpatías o antipatías, intereses económicos y afinidades personales. Sin embargo, tenemos (quiero creer) algo en común: amor por el arte de la atadura erótica. Disfrutémoslo. 🙂

    En la foto inferior de Vic Moore, mi pareja Mystic Shell atada por Monko-san.  

  • Vuelve el club del libro… ¡a Gigamesh!

     

    ¡El domingo 19 de abril a las 18:30 se reemprenden las reuniones del club del libro! Esta vez, en la mítica librería Gigamesh, el corazón del triángulo friqui de Barcelona. 🙂

    Aunque la primera norma del club del libro sea no hablar del club del libro, algo tendré que contar sobre qué es y cómo se puede participar, ya que tiene una mecánica algo diferente a la de los clubes de lectura habituales.

    ¿Qué es el club del libro?

    Más que un club de lectura es una reunión de intercambio aconsejado de libros. Cada asistente trae de uno a cuatro libros y explica por qué los ha traído, los comenta someramente, los recomienda en general o a alguno de los presentes en particular… Los libros se van dejando sobre una mesa, y al final de la ronda cada cual se lleva los libros que le han resultado interesantes. O más bien lo intenta, ya que es posible que dos personas quieran el mismo libro: llega entonces el momento de abalanzarse sobre la mesa cual horda de zombies sobre un cerebro fresco: pactos, peleas, trapicheos. Yo me encargo de apuntar quién se lleva qué para que pueda ser devuelto. Los libros pueden ir cambiando de mano en mano durante varios clubes hasta que el dueño decida recuperarlos, momento en que se retiran de la circulación.

    ¿Tienen que ser libros de alguna temática particular?

    No. Trae cualquier libro de cualquier estilo o temática, ensayo o novela… Lo que sea mientras te apasione: ¡que se note el entusiasmo en las presentaciones!

    ¿Es gratuito el club del libro?

    Sí, completamente. Aunque es probable que algún asistente caiga víctima del conocido conjuro “¡Odio Gigamesh!” y vuelva a casa con la Visa echando humo.

    ¿Qué tengo que hacer para participar en un club del libro?

    1) Antes que nada, reservar enviándome un correo a lapidario@gmail.com: el número de plazas es limitado para que todo el mundo tenga oportunidad de presentar sus libros… Quien no haya reservado plaza puede asistir de espectador pero no participar.

    2) Hay que traer al menos un libro (o cómic o revista) para asistir a los encuentros. Ese libro no debería ser uno que tengas tirado por casa o no hayas leído, sino uno que te haya gustado por un motivo u otro y quieras compartir y comentar.

    ¿Qué normas tiene el club del libro?

    1) Si es tu primera tarde en el club, te toca hablar primero. Bueno, en realidad segundo, porque abriré yo el fuego para dar la pauta de cuánto tiempo debería durar cada intervención… Es tentador enrollarse cuando por fin te toca hablar, pero por respeto a todos deberías ser intenso y apasionado pero breve. En las pausas y al final del club hay momentos para hablar más en profundidad sobre los libros más interesantes.

    2) Si no no puedes acudir más o menos regularmente a las reuniones del club, no retengas los libros demasiado tiempo: devuélvemelos para que pueda gestionar su retorno. Si conoces al dueño del libro y se lo devuelves directamente, avísame igualmente para que pueda llevar el control.

    3) No seas destructivo a la hora de comentar un libro. Es evidente que al llevarse libros desconocidos a veces hay suerte y a veces no… Y el libro que a uno tanto le gusta resulta una mierda para otro. Pero en el momento en que devuelvas el libro durante el club, tu crítica debe ser constructiva.

    Tengo libros pendientes de recuperar de anteriores clubes del libro…

    Si es así, aparecerás en el Excel en que se lleva el control de quién tiene qué libros… Ha habido algunos casos de gente que se ha “apalancado” libros más tiempo del que sería deseable: ahora que vuelvo al ruedo en este tema me ocuparé personalmente de resolver estos casos uno a uno.

  • Nigra sum, sed formosa en Jot Down número 8

    Así he titulado el artículo sobre vírgenes negras publicado en la Jot Down número 8: Fundido en negro. Y no, por una vez no he escrito sobre marranadas sino sobre un tema absolutamente paranoico, en un texto que empieza así:

    —-

    “Año 720. El caballero madrileño Gracián Ramírez desenfunda la espada y degüella a su mujer y a su hija pequeña. Ellas mismas le han rogado que lo hiciera: un ataque musulmán es inminente y no quieren caer en las manos de los invasores. Cubierto de sangre, Gracián arrastra los cadáveres ante la Virgen Negra de Atocha, una talla de madera oscura que él mismo encontró enterrada en un campo de esparto. Grita de dolor, ruega perdón y sale a campo abierto a pelear. La batalla va sorprendentemente bien, y los musulmanes huyen despavoridos… Ramírez vuelve ante la Virgen y allí comprueba que la sangre ha desaparecido y su mujer y su hija están vivas y alegres, con apenas una marca rojiza atravesándoles el cuello.

    Black Power

    En El Péndulo de Foucault, novela que no me canso de recomendar en Jot Down, los protagonistas juguetean con la teoría de que la Tierra está surcada de corrientes telúricas, líneas subterráneas de energía que se cruzan y entrecruzan siguiendo caminos invisibles. Los ubicuos caballeros templarios habrían marcado los puntos principales de esta ruta con clavijeros místicos, ídolos traídos de oriente durante las cruzadas y dotados de poderes milagrosos… Vírgenes Negras.

     Es normal que la imaginación novelesca se estimule ante un misterio que ningún historiador tiene del todo claro: ¿por qué en el occidente cristiano, en plena edad media, aparecieron centenares de tallas de vírgenes y santas con la piel negra? No me refiero a las representaciones africanas de la Virgen y el Niño, que por supuesto adoptan rasgos étnicos similares a los de sus adoradores. Tampoco a las tallas ennegrecidas por oxidación del marfil, humo acumulado por siglos de velas encendidas o deterioro de pigmentos de plomo. Por Vírgenes Negras los académicos se refieren a las figuras religiosas talladas en Europa entre los siglos XI y XIII en las que la Virgen o santa en cuestión tiene la piel oscura sin que se incluya ningún rasgo étnico africano. Y no, no me refiero al santo negro con el que Madonna se marca un baile pecador en Like a Prayer.

     Estas vírgenes aparecen en Italia, Portugal, Polonia, Alemania y especialmente España (donde se han identificado más de un centenar) y el sur de Francia. Suelen ser tallas pequeñas, de unos 70 cm de altura, en las que la Virgen aparece en actitud estática con el Niño en brazos. Hay muchísimos ejemplos famosos: la Virgen de Regla de Chipiona, la Virgen de Atocha que recompone cuellos cortados, la Virgen canaria de la Candelaria, Nuestra Señora de Tindari en Sicilia, la Moreneta de Montserrat… A veces las representadas con la piel negra no son Vírgenes sino santas: Santa Ana (la madre de la Virgen), Santa Radegunda en Anjou, Santa Catalina en Montmorillion, Sara-li-kâli, santa patrona de los gitanos…

    Resulta curioso, pero durante siglos nadie pareció especialmente interesado en averiguar por qué estas Vírgenes y Santas eran representadas más negras que el carbón.”

    —-

    El texto continúa con más degollamientos, teorías aventuradas sobre Diosas Madre, pasajes bíblicos surrealistas y negrura general. Podéis comprarla siguiendo este enlace… ¡Hacedlo!

    Que es un tomazo sin publicidad intercalada donde además de mis tonterías podréis leer entrevistas a Wendell Pierce, Toni Servillo, Antonio López, Marta Fernández y Carlo Ancelotti. Y textos muy chulos de Juan Tallón, Diego E. Barros, Goied Caves,Tirso Montañez, Jenn Díaz, Nacho Carretero Pou, Bárbara Ayuso, Rubén D. Caviedes, Pedro Torrijos León, Fernando Olalquiaga, Ander Izagirre, Grace Morales, Santiago Auserón, Paula Corroto, Félix de Azúa, Álvaro Corazón Rural, Toni García Ramón, Roger Senserrich, Concepción García, Javier Calvo, Íñigo Domínguez, Alberto N. García, Isabel Gómez Rivas, José Antonio Montano, Enric González, Ricardo JG, JuanJuan Jose Gómez Cadenas, Xavier Vidal-Folch, Irene Hernández Velasco,Yolanda Gándara, Tsevan Rabtan, Belén Kayser, Silvia Castellanos, Kiko Llaneras, Leontxo García, E.j. Rodriguez JD, Jordi Pérez Colomé, Holden Caulfield, Juan Abreu, Andreu Missé, José María Albert de Paco y Carlos Zúmer. Y las fotos de Lupe Sp y Alberto Gamazo, las ilustraciones de Oriol Malet y Pablo Amargo y, en fin, un número tal de textos interesantes que acaba siendo más grande la revista por dentro que por fuera, como una Tardis.

    Y cuando la tengáis, leedla! Que no os pase lo que a la pobre M.S. en la foto inferior, en la que hace un remake de I have no eyes and I must read. 🙂

  • “Les mil i una nits” de Catalunya Ràdio

    Este viernes 11 de julio terminará la temporada del programa de Catalunya Ràdio Les mil i una nits… Tendré la suerte de participar en esa última emisión (¡la 169!) en la que se hará un repaso de lo que ha significado el programa: un espacio diario en el que se ha hablado de sexo sin tapujos, con los guionistas informándose a fondo de los temas a tratar y sin tener ningún tipo de tabús… Un enfoque pionero en la radio pública catalana.

    Muchísimas gracias a Sex Academy Barcelona (especialmente a Laila Pilgren, su directora) por ponerme en contacto con ellos cuando buscaban alguien dispuesto a charlar de BDSM. La verdad es que me lo he pasado genial en estas intervenciones… 🙂

    Estos son los cuatro programas en que participé de un modo u otro, junto a enlaces a sus podcasts. 🙂

    1) BDSM

    Fes-me mal... No, que t’agrada. El BDSM o el masoquisme actualitzat (PODCAST) 

    Junto a las escritoras Roser Amills y Venus O’Hara, mi amiga Anitch, Pere Estupinyà, Adolf Tobeña y, por supuesto, la presentadora Maria de la Pau Janer, hablamos de los conceptos básicos del BDSM usando como punto de partida La venus de las pieles de Sacher-Masoch. El momento más divertido vino al final del programa, cuando me lié a atar a Roser Amills con las cuerdas que llevaba encima (¡nunca hay que salir de casa sin ellas!). El vídeo improvisado acabó en Youtube…

    2) Cera

    Menja’m. Fred, calent, dolç, salat (PODCAST)

    Un par de meses más tarde volví a asomarme por el estudio para hablar de contrastes de temperatura: cera fundida, hielo… Y también de alimentación y sexo, mencionando un poco por encima algunas experiencias con bandejas humanas. Fuimos mi amiga Mònica (de La Nena Mala), la encantadora Helena Àngel, Ada Parellada, Adolf Tobeña y Roser Amills.

    Hacia el final del programa hice una pequeña demostración práctica de cómo aplicar cera caliente sobre una espalda desnuda… Creo que alguno de los asistentes se sobresaltó un poco, pero la cosa fue suavecita, jeje. Aquí tenéis el vídeo que se grabó en directo, a ver qué os parece. 🙂

    http://www.catradio.cat/videos/5002411/Encendre-la-passio-amb-cera-calenta

     

    3) Pies

    Als seus peus (la podofilia) PODCAST

    En mayo le tocó el turno a los pies, un fetiche que no está entre mis favoritos pero sobre el que investigué bastante cuando escribí este artículo fetichista para Jot Down. Coincidí de nuevo con la bloguera y escritora Venus O’Hara y el psiquiatra Adolf Tobeña… Con la aparición de Esclavodepies como estrella invitada. Hablamos desde cómo se puede torturar un pie hasta de si el tamaño importa. 🙂

    4) Látex

    Fue un enorme placer para mí coincidir en este programa, además de con los habituales Roser Amills y Adolf Tobeña, con dos personas del mundillo fetichista a las que admiro muchísimo, Ignasi Puig (sexólogo y presidente de Fosk) y mi amiga Marta.

    Ben arrapat (latex, cuir i vinil) PODCAST 

    Aparte de comentar que los fans del látex y los del cuero venimos a ser los mods y los rockers del mundo fetichista, tuvimos un diálogo intenso durante el que analizamos los placeres del rubberismo y disipamos los temores que puede producir una vacuum bed a los no iniciados. O eso espero. 🙂 Por mi parte, traje una máscara de gas para hacer un poco el indio…

    Llega ya el momento de despedir la temporada! A ver qué tal el último programa…

  • La primera norma del club del libro es hacer un club del libro de vez en cuando

    El próximo viernes 23 de mayo, a las 18:30, se celebrará un club del libro lapidario! 🙂 Tanto si ya has asistido a alguno de los clubes del libro que organizaba como si no te has bautizado con ninguno, échale un vistazo a este artículo…

    ¿Qué es el club del libro?

    El funcionamiento del club es sencillo: cada asistente aporta de uno a cuatro libros, y entre cerveza y cerveza explica por qué los ha traído, los comenta someramente, los recomienda en general o a alguno de los presentes en particular. Los libros se van dejando sobre la mesa, y al final del evento cada cual se lleva los libros que le han resultado interesantes… O lo intenta, ya que es posible que dos o más personas quieran llevarse el mismo libro. Llega entonces el momento de abalanzarse sobre la mesa cual horda de zombies sobre un cerebro fresco: pactos, peleas, trapicheos, “como una subasta de Sotheby’s pero con fustas“, dijo en cierta ocasión un habitual.

    Se apunta en un Excel quién se lleva qué, y me encargo de que sea devuelto a su legítimo dueño en el siguiente club del libro o más adelante si se solicita una prórroga. Los libros pueden ir cambiando de mano en mano durante varios clubes hasta que el dueño decida recuperarlos, momento en que se retiran de la circulación.

    ¿Dónde se celebra?

    Las primeras reuniones del club del libro tuvieron lugar en varios bares de Barcelona, y las siguientes en el ya extinto Nido del Escorpión. Esta nueva temporada arranca en La Órbita de IO, la sede de una asociación BDSM barcelonesa. Si no tienes la dirección, que nunca se hace pública por temas de privacidad y control de asistencia, puedes escribirme a mí como organizador del club, o directamente a los dueños del local.

    ¿Es gratuito el club del libro?

    Sí, completamente. Eso sí, ya que el local que amablemente nos acoge tiene unos gastos de mantenimiento, estaría bien realizar al menos una consumición o meter dinero en la hucha que pondremos al lado de la torre de libros. No es que sea estrictamente obligatorio, pero coño, estírate un poco.

    ¿Qué tengo que hacer para participar en un club del libro?

    1) Antes que nada, reservar plaza respondiendo a la convocatoria o con un mensaje a mi dirección de correo. El número de plazas es limitado para que todo el mundo tenga oportunidad de presentar sus libros.

    2) Hay que traer al menos un libro (o cómic o revista) para asistir a los encuentros. Ese libro no debería ser uno que tengas tirado por casa o no hayas leído, sino uno que te haya gustado por un motivo u otro y quieras compartir y comentar.

    ¿Tengo que traer libros sexuales/bedesemeros?

    No necesariamente. Trae cualquier libro, de cualquier estilo o temática, ensayo o novela… Lo que sea mientras te apasione.

    ¿Qué normas tiene el club del libro?

    1) Si es tu primera tarde en el club, te toca hablar primero. Bueno, en realidad segundo, porque abriré yo el fuego para dar la pauta de cuánto tiempo debería durar cada intervención… Es tentador enrollarse cuando por fin te toca hablar, pero por respeto a todos deberías ser intenso y apasionado pero breve. En las pausas y al final del club hay momentos para hablar más en profundidad sobre los libros más interesantes.

    2) Si no no puedes acudir más o menos regularmente a las reuniones del club, no retengas los libros demasiado tiempo: devuélvemelos para que pueda gestionar su retorno. Si conoces al dueño del libro y se lo devuelves directamente, avísame igualmente para que pueda llevar el control.

    3) No seas destructivo a la hora de comentar un libro. Es evidente que al llevarse libros desconocidos a veces hay suerte y a veces no… Y el libro que a uno tanto le gusta resulta una mierda para otro. Pero en el momento en que devuelvas el libro durante el club, es importante que tu crítica sea constructiva.

    4) Trae algo para picar, lo que sea, que hablar mucho hace entrar hambre y reseca la garganta. Por motivos obvios (el local tiene su propio servicio de consumiciones) no traigas por favor bebida. Habrá agua gratuita, pero si quieres algo más de beber (¡cer-ve-za!) puedes solicitarla allí.

    Quiero organizar mi propio club del libro, ¿puedo hacerlo?

    Sí, claro. Hace tiempo surgieron spin-offs del club del libro en Bilbao y en Madrid, aunque no sé si se mantienen aún hoy en día… Ya el primer club del libro que monté yo fue una adaptación de otro, de breve existencia, que nació en Tarragona. Cuantos más clubes nazcan y más gente se dedique a dar a conocer libros, compartirlos y defender a capa y espada su lectura, mejor.

    Tengo libros pendientes de recuperar de anteriores clubes del libro…

    Si es así, aparecerás en el Excel en que se lleva el control de quién tiene qué libros… Ha habido algunos casos de gente que se ha “apalancado” libros más tiempo del que sería deseable: ahora que vuelvo al ruedo en este tema me ocuparé personalmente de resolver estos casos uno a uno.

    ¿Por qué te has tirado casi un año sin convocar un club del libro?

    Tengo una vida complicada. 😛